Europa está viviendo una transformación climática sin precedentes. 2025 ha confirmado una tendencia alarmante: por segundo año consecutivo, las temperaturas en el continente han superado en 2,4°C los niveles preindustriales, consolidando un patrón que ve a Europa calentarse más rápidamente que la media global. Estas cifras no son abstracciones estadísticas, sino que se traducen en eventos concretos que están modificando profundamente la vida de millones de ciudadanos europeos.
Según los datos preliminares del Copernicus Climate Change Service para 2025, Europa continúa sufriendo más que otros continentes las consecuencias del cambio climático, con una intensificación de los eventos meteorológicos extremos y una frecuencia creciente de fenómenos que hasta hace pocos años eran considerados excepcionales.
Las costas europeas bajo asedio
Las Islas Canarias han vivido un invierno 2025-2026 particularmente turbulento, con tormentas atlánticas cada vez más frecuentes. En enero de 2026, el archipiélago ha tenido que afrontar la tercera alerta meteorológica roja del año, con olas superiores a los 5 metros y vientos que han superado los 120 kilómetros por hora. Estas condiciones están poniendo a dura prueba el sector turístico, con cancelaciones de vuelos y cruceros que han llevado a pérdidas económicas estimadas en más de 200 millones de euros solo en el primer trimestre de 2026.
España continental ha registrado en 2025 un incremento del 15% de los eventos meteorológicos extremos respecto a 2024, con particular concentración de fenómenos de inundación en la región de Valencia y olas de calor prolongadas en Andalucía. Los desplazamientos debidos a eventos climáticos han alcanzado la cifra de 31.000 personas, con 142 víctimas confirmadas.
Italia entre extremos cada vez más marcados
Italia ha cerrado 2025 con datos preocupantes. En el norte de Italia las temperaturas han alcanzado los 2,6°C por encima de la media de 2010, con 21 olas de calor registradas - un incremento del 25% respecto a 2024. El verano de 2025 ha visto a Milán registrar 47 días consecutivos por encima de los 30°C, un récord absoluto para la ciudad.
Emilia-Romaña continúa representando el caso más emblemático de la vulnerabilidad italiana. Tras las inundaciones de 2024, la región ha tenido que afrontar en mayo de 2025 un evento extremo adicional que ha causado la evacuación de más de 15.000 personas y daños estimados en 3,2 mil millones de euros. El territorio de Romaña, ya frágil tras los anteriores desastres, muestra signos crecientes de inestabilidad hidrogeológica.
El coste económico del cambio climático para Italia ha alcanzado en 2025 los 320 euros por habitante, confirmando al país como el más afectado de Europa. La cifra ha aumentado un 520% desde 2015, una aceleración que preocupa a economistas y responsables políticos.
Europa dividida: contrastes geográficos cada vez más marcados
El patrón de división geográfica evidenciado en 2024 se ha consolidado en 2025. Europa oriental ha experimentado la peor sequía de los últimos cincuenta años, con Rumanía y Bulgaria declarando el estado de emergencia hídrica durante seis meses consecutivos. Las cosechas de trigo han disminuido un 35% respecto a la media decenal, con repercusiones en los precios alimentarios en todo el continente.
Paralelamente, Europa occidental ha registrado precipitaciones récord. El Reino Unido ha vivido el otoño más lluvioso jamás documentado, con algunas áreas que han recibido el 180% de la pluviosidad media. Francia occidental ha afrontado cuatro eventos de inundación importantes entre septiembre de 2025 y enero de 2026.
En el sudeste de Europa, el verano de 2025 ha visto un incremento adicional de las noches tropicales, que han alcanzado la cifra de 27 en diversas localidades griegas y balcánicas, casi el cuádruple del récord anterior de 2012.
Las ciudades europeas aceleran: infraestructuras verdes y resiliencia urbana
Ante la aceleración de la crisis, las administraciones locales han intensificado las inversiones en adaptación climática. Barcelona ha completado en 2025 el proyecto "Superilles Verdes", transformando 50 manzanas urbanas en zonas de prioridad peatonal con infraestructuras verdes que han reducido las temperaturas locales en 2-3°C durante las olas de calor. Ámsterdam ha inaugurado a finales de 2025 el mayor sistema europeo de techos verdes interconectados, con más de 200.000 metros cuadrados de cubiertas vegetales que absorben 15 millones de litros de agua de lluvia al año. Copenhague ha superado el objetivo de convertirse en carbono neutral en 2025 y está ahora implementando un sistema innovador de "calles-esponja" capaces de gestionar precipitaciones de hasta 100mm en 24 horas sin inundaciones. Milán ha extendido el proyecto Forestami, plantando en 2025 más de 1,2 millones de nuevos árboles en el área metropolitana, acercándose al objetivo de los 3 millones para 2030. La ciudad ha completado además la transformación de 15 estaciones ferroviarias en desuso en parques urbanos multifuncionales. Róterdam ha alcanzado en 2025 su ambicioso objetivo de resiliencia climática total, convirtiéndose en un modelo global con 1.200 casas flotantes, 45 plazas-estanque y el 60% de los edificios públicos dotados de techos verdes.
El coste creciente de la inacción
Los datos económicos de 2025 muestran una aceleración adicional de los costes climáticos. Europa ha gastado durante el año 68 mil millones de euros para gestionar emergencias, reconstrucciones y prevención - un incremento del 35% respecto a 2024. El total acumulado desde 1980 ha superado los 590 mil millones de euros.
Las proyecciones actualizadas a 2026 indican escenarios aún más preocupantes: con un calentamiento de 3°C, los costes anuales para la UE podrían alcanzar los 195 mil millones de euros para 2030, equivalentes al 1,5% del PIB previsto.
La respuesta europea: aceleración del Green Deal
La Comisión Europea ha anunciado en enero de 2026 un paquete adicional de 50 mil millones de euros para la adaptación climática, con enfoque en protección costera, gestión hídrica e infraestructuras verdes urbanas. El nuevo plan quinquenal 2026-2030 prevé inversiones sin precedentes en la resiliencia territorial.
Más de 11.000 ciudades europeas han adherido ahora al Pacto de los Alcaldes por el Clima, con un incremento del 22% respecto a 2024. Sin embargo, solo el 35% de estas ha completado planes de adaptación realmente operativos, evidenciando una brecha significativa entre ambiciones e implementación.
En el frente energético, el porcentaje de electricidad de fuentes renovables ha alcanzado el 48% en 2025, superando las expectativas. La solar y la eólica han registrado tasas de crecimiento del 18% y 12% respectivamente, demostrando que la transición energética está acelerándose.
La Europa de 2026 afronta una realidad climática que empeora más rápidamente de lo previsto. Los eventos extremos ya no son anomalías sino la nueva normalidad, requiriendo un cambio de paradigma en la planificación urbana, en la gestión del territorio y en las políticas económicas. El desafío no concierne solo a la protección ambiental, sino que toca directamente seguridad, economía, salud pública y cohesión social.
Europa está llamada a una transformación radical y urgente, donde adaptación y mitigación deben proceder juntas con inversiones masivas, innovación tecnológica y un replanteamiento profundo de la relación entre comunidades humanas y ecosistemas naturales. El tiempo para actuar se está agotando, pero las ciudades pioneras demuestran que existen soluciones eficaces y pueden ser replicadas a gran escala.