El 22 de febrero de 2026, el Arena de Verona fue el escenario de la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026. Titulada Beauty in Action, la velada celebró el deporte, la cultura y el paisaje italiano en uno de los lugares símbolo del patrimonio nacional, con un espectáculo seguido por millones de espectadores en todo el mundo.
La elección de Verona como sede de la clausura reforzó el carácter descentralizado de estos Juegos, capaces de involucrar territorios diversos y de poner en valor ciudades alejadas de los circuitos olímpicos tradicionales. Artistas y artistas italianos animaron el escenario, mientras que el traspaso de testigo abrió oficialmente el camino hacia los Juegos Invernales de los Alpes Franceses 2030.
En el plano deportivo, los resultados confirmaron equilibrios consolidados pero también brindaron momentos históricos. Noruega dominó el medallero con 41 medallas en total, reafirmando su primacía en los deportes de invierno. Italia cerró con 30 medallas en total, el mejor resultado de su historia olímpica invernal.
Un éxito construido también gracias a la contribución decisiva de las atletas, protagonistas en disciplinas como el esquí alpino, el biatlón, el patinaje de velocidad y el short track. Milán-Cortina 2026 marcó además un hito organizativo: por primera vez los Juegos se desarrollaron en un territorio amplio y articulado, desde Milán hasta Cortina, desde Bormio hasta Anterselva.
Esta edición deja como legado no solo medallas y récords, sino también un modelo organizativo que podría influir en el futuro de los grandes eventos deportivos internacionales.