Existe un lugar en el Atlántico donde cada año el cine se convierte en algo mucho más que un simple entretenimiento. Se encuentra en Gáldar, municipio situado en la parte noroccidental de Gran Canaria, una de las islas principales del archipiélago canario. Allí se celebra el Gáldar International Film Festival, una manifestación cultural que ha sabido construir con el tiempo una sólida reputación, convirtiéndose en un punto de referencia no solo para los amantes del cine, sino para todas las personas que creen en el poder de la cultura como herramienta de crecimiento colectivo.
Un festival, muchas historias
El festival nace de la idea de que el cine es un lenguaje universal capaz de derribar barreras geográficas, lingüísticas y culturales. Su programación combina con inteligencia producciones internacionales y obras locales, documentales y ficción, largometrajes y cortometrajes. El objetivo no es solo presentar películas de calidad, sino crear espacios de encuentro, diálogo y reflexión.
Junto a las proyecciones, el festival ofrece talleres, masterclasses y encuentros con directores y directoras: momentos valiosos para estudiantes de cine, profesionales del sector y un público curioso que desea comprender qué hay detrás de una obra cinematográfica. Estos espacios de diálogo transforman el festival de una simple muestra en una auténtica comunidad temporal unida por la pasión por las imágenes en movimiento.
Cine e identidad local
Uno de los aspectos más significativos del Gáldar International Film Festival es la forma en que pone en valor la identidad cultural local. Las Islas Canarias tienen una historia rica y compleja: cruce entre Europa, África y América Latina, hogar de civilizaciones prehispánicas como la de los guanches, tierra de navegantes, emigrantes y comerciantes. Esta complejidad histórica y cultural encuentra en el cine un medio de expresión natural.
El festival dedica espacio a las producciones canarias y españolas, ofreciendo visibilidad a historias y voces que rara vez encuentran lugar en los grandes circuitos internacionales de distribución. En este sentido, cumple una función cultural y económica relevante: apoya a la industria cinematográfica local, crea oportunidades para cineastas emergentes y contribuye a construir un imaginario colectivo en el que los canarios puedan reconocerse y contarse a sí mismos.
La cultura como respuesta a la fragmentación social
Vivimos en una época de gran fragmentación. Las redes sociales nos conectan con el mundo entero, pero a menudo nos hacen sentir más solos. Las crisis económicas, los conflictos geopolíticos y las desigualdades crecientes alimentan la desconfianza y la polarización. En este contexto, los eventos culturales como el Gáldar International Film Festival adquieren un valor que va mucho más allá de lo artístico.
El cine, en particular, posee una capacidad única: la de ponernos en el lugar de otra persona. De hacernos vivir durante noventa minutos la vida de alguien que vive en otro continente, habla otra lengua y tiene otra historia. Este ejercicio de empatía no es trivial: es uno de los antídotos más poderosos contra la indiferencia y la intolerancia.
Que un festival celebre esta capacidad del cine —en un lugar como Gáldar, alejado de los grandes centros del poder cultural global— envía un mensaje importante: la cultura no es un privilegio de las grandes ciudades, sino un derecho de toda comunidad. Y cuando una comunidad invierte en cultura, invierte en su futuro.
Un modelo que merece ser protegido y reforzado
En una época en la que los fondos públicos destinados a la cultura suelen ser los primeros en recortarse, el Gáldar International Film Festival nos recuerda que apoyar eventos como este no es un lujo, sino una necesidad cívica. La cultura genera cohesión, estimula la creatividad, atrae un turismo de calidad y contribuye a la economía local de formas a menudo subestimadas.
Gran Canaria, gracias también a festivales como este, consolida su imagen como un destino no solo de sol y playa, sino culturalmente vivo y dinámico. Una isla que no es solo paisaje, sino también pensamiento, arte y narración.