En 2026 el viaje deja definitivamente de ser evasión para convertirse en transformación. El bienestar se afirma como motor central de las elecciones turísticas: más del 50% de los viajeros busca hoy experiencias ligadas al cuidado personal, mientras que el 38% de la Generación Z planifica tratamientos estéticos o de skincare en el extranjero.
La tendencia símbolo del año es la de las Glowcations: viajes construidos en torno a la salud de la piel y el bienestar estético. Nacidos con la explosión de la K-beauty coreana, estos paquetes atraen a turistas hacia Seúl, la isla de Jeju, Kerala, la Toscana y Francia, incluyendo análisis del microbioma, programas de skincare personalizados y terapias regenerativas. El objetivo no es solo relajarse, sino volver visiblemente mejorados.
Junto a este fenómeno crece el Noctourism, es decir el turismo nocturno: observación de estrellas, aurora boreal, safaris nocturnos y destinos de cielo oscuro. Experiencias más silenciosas, emotivas y alejadas del turismo de masas.
En el extremo opuesto emergen los Rage Retreats. Evolución de las "rage room" japonesas, estos retiros combinan actividades físicas intensas, gritos controlados e inmersión en la naturaleza para liberar tensiones emocionales. Según National Geographic Traveller, expresar las emociones en entornos seguros resulta más eficaz que reprimirlas.
El dato clave es uno: más del 90% de los viajeros de lujo busca activamente programas de bienestar en el momento de la reserva. En 2026 el viaje se convierte en una herramienta de regulación emocional, optimización biológica y reconexión personal.