Renovables, economía azul, hub digital: los datos indican que la diversificación ya está en marcha. Pero el turismo, con el 36,8% del PIB y una creciente tensión social, no se deja apartar fácilmente.
Durante más de cincuenta años, Canarias ha vendido al mundo un producto sencillo y exitoso: clima, mar e infraestructuras hoteleras. El modelo ha funcionado más allá de toda expectativa. En 2024, el archipiélago recibió 17,7 millones de visitantes, registrando un gasto agregado de 22.350 millones de euros y superando los cien millones de pernoctaciones en hoteles y apartamentos. El turismo representa hoy el 36,8% del PIB regional, una proporción sin equivalente en ninguna otra región europea de dimensiones comparables.
Sin embargo, es precisamente de este liderazgo de donde surge la urgencia del cambio. El 55% de los residentes declara que el turismo ha dificultado el acceso a la vivienda. Las manifestaciones de 2024 llevaron el tema a las calles. Y las instituciones regionales, con la Estrategia de Turismo 2025-2027, han reconocido que crecer en volumen ya no es suficiente: el objetivo ahora es aumentar el gasto por turista, mejorar la calidad de la experiencia y construir una economía que no se derrumbe ante la primera crisis global.
Renovables: el 20,8% ya es récord, pero los objetivos siguen lejos
El frente energético es quizás aquel donde la brecha entre ambiciones y resultados es más visible. En 2024, el 79,2% de la electricidad producida en el archipiélago sigue procediendo de productos petrolíferos. El restante 20,8% de fuentes renovables es, sin embargo, el dato más alto jamás registrado en la historia energética de las islas. La generación limpia creció un 8,6% respecto al año anterior —1.849 GWh en total— con la fotovoltaica en aumento del 16,7% y la eólica del 6,1%, ambas nuevos récords absolutos.
El caso más citado por los expertos del sector sigue siendo El Hierro, la isla menor que ha construido en torno a la central hidroeléctrica de Gorona del Viento un modelo de casi autosuficiencia energética, con cobertura de hasta el 80% de la demanda local. Una experiencia desarrollada por el Instituto Tecnológico de Canarias en el marco de las Comunidades 100% renovables europeas, y estudiada hoy como laboratorio replicable por regiones insulares de todo el mundo.
El objetivo declarado del gobierno regional —llevar las renovables al 50% del mix energético antes de 2025— no se ha alcanzado. La dirección es la correcta, pero la velocidad todavía no.
Economía azul: de las algas a los cables submarinos, el Atlántico como recurso
La posición geográfica de Canarias —en la encrucijada entre Europa, África y América— siempre ha tenido un valor estratégico para el comercio. Hoy ese valor se traduce también en infraestructura digital: el archipiélago alberga una proporción significativa de los cables submarinos de fibra óptica de alta capacidad que conectan los tres continentes, atrayendo a compañías internacionales de telecomunicaciones y plataformas digitales que buscan hubs de conectividad fiables.
En el ámbito de la investigación, la Comisión Europea ha seleccionado Canarias como polo atlántico en el programa Smart Specialisation for Sustainable Blue Economy. El proyecto ATL.A.HUB —coordinado por el Instituto Tecnológico de Canarias con un consorcio de siete organizaciones de España, Portugal, Francia y Letonia— apunta a desarrollar la acuicultura de algas y la biotecnología marina. Un sector de nicho hoy, pero con potenciales aplicaciones que van desde la farmacéutica hasta la alimentaria.
La ZEC y el polo tecnológico: el fisco como herramienta de atracción
El principal instrumento estructural para atraer inversiones internacionales es la Zona Especial Canaria, régimen fiscal especial con un tipo impositivo sobre sociedades del 4% —de los más bajos de toda la Unión Europea— prorrogado hasta 2032 con bonificaciones adicionales. El resultado se refleja en los números: en la primera mitad de 2025, Canarias captó aproximadamente 193 millones de euros de inversión extranjera, más de 72 millones por encima del mismo período del año anterior.
El gobierno regional ha formalizado esta visión en una estrategia que identifica 14 sectores económicos prioritarios: desde el turismo digital hasta la salud y el bienestar, desde la astrofísica —favorecida por unos cielos entre los más despejados de Europa— hasta el audiovisual, desde la movilidad sostenible hasta la internacionalización de empresas. Un catálogo ambicioso que apuesta por la diversificación como antídoto estructural a la monocultura turística.
2026 y el fin de los fondos europeos: el desafío que se acerca
El panorama macroeconómico es sólido. En 2024, Canarias lideró el crecimiento del PIB per cápita entre todas las comunidades autónomas españolas y registró la mayor caída de la tasa de desempleo a nivel nacional. Las previsiones del gobierno regional apuntan a un crecimiento real del PIB del 2,9% para 2025 y del 1,9% para 2026 —una desaceleración fisiológica, no una crisis.
Pero 2026 trae consigo una incógnita concreta: la progresiva extinción de los Fondos Next Generation EU, que han alimentado una parte significativa de las inversiones públicas y privadas de los últimos años. Cómo logrará Canarias mantener el ritmo de la transición sin ese extraordinario apalancamiento financiero es la pregunta a la que las instituciones regionales aún no han dado una respuesta definitiva.