Récords históricos de empleo, sector audiovisual con un crecimiento del 6,2%, nómadas digitales que eligen Las Palmas como la primera ciudad del mundo para vivir y trabajar en remoto. Esto es lo que está ocurriendo realmente en el mercado laboral del archipiélago.
El 2025 cerró con cifras que no se veían desde hace casi veinte años. Canarias alcanzó 967.275 personas afiliadas a la Seguridad Social en diciembre, con 26.586 ocupados más respecto al año anterior y un crecimiento interanual del 2,8%, superior a la media nacional. La tasa de desempleo —históricamente entre las más altas de España— bajó al 13,8%, el nivel más bajo desde 2007. Y las previsiones de BBVA Research indican que en 2026 podría descender aún más, hasta el 11,5%, con la creación de otros 37.000 nuevos puestos de trabajo.
Estos números reflejan un mercado laboral que se está transformando en profundidad. Ya no es solo el turismo el que impulsa el empleo, aunque el sector hotelero cuenta todavía con 170.295 empleados y sigue siendo el motor principal. En torno a ese núcleo central están creciendo sectores nuevos, con perfiles profesionales que hace apenas unos años no existían en el archipiélago.
Las Palmas, primera ciudad del mundo para los nómadas digitales
El fenómeno más visible de los últimos años es el de los trabajadores en remoto que eligen Canarias como base operativa. Gran Canaria ocupó durante varias semanas consecutivas el primer puesto en el ranking mundial de Nomad List, el portal de referencia global para los profesionales que trabajan desde cualquier lugar del mundo, que mide los destinos por coste de vida, clima, velocidad de internet, conectividad y seguridad. Solo Las Palmas supera en el ranking a metrópolis como Budapest, Lisboa, Miami y Bangkok.
No se trata de un liderazgo efímero. Los espacios de coworking en Gran Canaria han pasado de 2 a 23 en el transcurso de pocos años, mientras que las comunidades online dedicadas a los trabajadores en remoto en el archipiélago cuentan con decenas de miles de inscritos en una sola plataforma. La Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria estima que cada año la isla acoge a decenas de miles de nómadas digitales, con una estancia media de dos o tres meses —un dato que marca una diferencia sustancial respecto al turista clásico, que se queda menos de nueve días.
El perfil de quienes llegan ha cambiado respecto a los inicios del fenómeno: no solo freelances y desarrolladores, sino también managers en teletrabajo, consultores internacionales y creativos. El impacto sobre el territorio es doble: por un lado, una presión adicional sobre el mercado inmobiliario, ya sometido a tensión por la demanda turística; por otro, una red de conexiones profesionales internacionales que está contagiando al ecosistema empresarial local.
El audiovisual: el sector de mayor crecimiento
Entre todos los sectores emergentes, el que muestra los datos más claros es el audiovisual. En febrero de 2026, las actividades de edición, producción y distribución de contenidos registraron un crecimiento del 6,2% respecto al mes anterior, alcanzando 5.931 empleados. La cifra absoluta puede parecer modesta, pero la velocidad de expansión es la más alta entre todos los sectores de la economía canaria.
Lo que impulsa este crecimiento es la ZEC —la Zona Especial Canaria con tipo impositivo del 4%, prorrogada hasta 2032— y las características naturales de las islas: abundante luz solar, paisajes de extraordinaria variedad, escenarios naturales que van desde el desierto hasta los bosques de laurisilva. Producciones cinematográficas y televisivas internacionales han descubierto Canarias como una localización versátil y económicamente atractiva. El COE Canarias ya ha cartografiado más de 225 perfiles ocupacionales solo en el sector audiovisual, en los subsectores de imagen real y animación 2D y 3D, lo que da fe de un mercado laboral especializado que se está estructurando.
Empleos verdes: la transición energética crea nuevas profesiones
El sector de la energía —suministro eléctrico y de agua, en la clasificación oficial— es uno de los que más ha impulsado el empleo en las últimas mediciones mensuales. El crecimiento de las instalaciones fotovoltaicas y eólicas, que en 2024 alcanzaron máximos históricos respectivamente con un +16,7% y un +6,1% en la producción, se traduce en una demanda creciente de técnicos especializados en renovables, ingenieros energéticos y consultores de eficiencia ambiental.
La estrategia regional para los sectores emergentes cita explícitamente la economía azul —acuicultura y biotecnología marina—, la robótica aérea, la inteligencia artificial y las energías offshore como áreas prioritarias para la creación de empleo cualificado. Son sectores todavía de dimensiones reducidas, pero con un potencial de crecimiento que las instituciones regionales consideran estratégico para reducir la dependencia del turismo.
El nudo sin resolver: calidad del empleo y cobertura por desempleo
El panorama positivo lleva consigo contradicciones que los datos no ocultan. A pesar de los récords de empleo, Canarias sigue siendo una de las comunidades autónomas españolas con menor cobertura por desempleo: solo el 51,2% de las personas sin trabajo percibe algún tipo de prestación, frente a una media nacional del 60,6%. Una brecha que refleja la naturaleza histórica del trabajo en el archipiélago: estacional, temporal, difícil de convertir en derechos contributivos continuos.
La nueva contratación indefinida se sitúa en el 43,2% en febrero de 2026, ligeramente por debajo de la media nacional (44,1%). El comercio minorista —uno de los sectores con más peso en el empleo total— registra en cambio una pérdida de puestos de trabajo tanto mensual como anual, una señal que preocupa a los analistas del mercado laboral, especialmente en un contexto en el que el gasto turístico sigue creciendo. ¿Por qué el comercio no se beneficia del impulso del turismo? Es la pregunta en la que hoy se centran las reflexiones de los economistas regionales.
El gobierno de Canarias ha identificado en la productividad el desafío central para 2026 y más allá. Crecer en número de ocupados no es suficiente si los salarios siguen siendo bajos y la calidad del empleo no mejora. En un contexto en el que los costes no salariales aumentan y la reforma del horario laboral está en el horizonte, la presión sobre las pequeñas empresas —columna vertebral de la economía canaria— corre el riesgo de convertirse en un freno al propio crecimiento del empleo que hoy todos celebran.
El mercado laboral de Canarias de 2026 es más dinámico, más diversificado y más internacional que el de hace diez años. Pero todavía no es el que las instituciones regionales quieren construir: una economía en la que la calidad del empleo vaya a la par con la cantidad, y en la que los trabajadores del archipiélago no sean los más vulnerables del país precisamente en el momento en que las islas registran sus mejores resultados económicos de siempre.