El presidente Donald Trump anunció este lunes un alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, vinculado a la reapertura del Estrecho de Ormuz. Los mercados reaccionaron de inmediato: el petróleo cayó con fuerza y los futuros bursátiles estadounidenses repuntaron. Pero, ¿qué hay detrás de este movimiento y qué consecuencias puede tener para la economía canaria?
Un alivio, no una solución
Según Stephen Dover, director del Franklin Templeton Institute, los mercados están eliminando progresivamente la prima de riesgo asociada al conflicto. En términos sencillos: mientras el enfrentamiento amenazaba con disparar el precio del petróleo y desencadenar un shock inflacionista global, la tregua reduce esa amenaza inmediata.
El Estrecho de Ormuz es la arteria energética del planeta: por él transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial, además de gas natural licuado, fertilizantes y otros productos esenciales. Su bloqueo parcial durante las semanas de tensión elevó los costes del transporte marítimo y sembró incertidumbre en los mercados de materias primas. La reapertura, aunque provisional, devuelve algo de oxígeno a la economía global.
No obstante, los expertos advierten: Irán ha definido explícitamente esta pausa como una tregua negociadora, no un acuerdo definitivo. Y el Brent, pese al descenso de hoy, sigue cotizando muy por encima de los 73 dólares por barril anteriores al conflicto. El riesgo geopolítico no ha desaparecido, simplemente se ha atenuado.
El impacto directo sobre Canarias
Las Islas Canarias, como economía insular y altamente dependiente del exterior, son especialmente sensibles a las fluctuaciones del precio del petróleo y a los trastornos en las cadenas de suministro globales. El impacto de esta tregua se puede analizar en varios frentes.
Transporte aéreo y turismo: el mayor beneficiado
El turismo representa más del 35% del PIB canario y su funcionamiento depende de manera crítica del queroseno. Cada subida del precio del petróleo se traduce directamente en mayor presión sobre las aerolíneas, que a medio plazo repercuten los costes en el precio de los billetes o reducen frecuencias de vuelo hacia el archipiélago.
La caída del crudo registrada tras el anuncio del alto el fuego es, por tanto, una buena noticia para los operadores turísticos canarios, los hoteles y las empresas de alquiler de vehículos. Unos costes de transporte más bajos favorecen la llegada de turistas desde los principales mercados emisores —Reino Unido, Alemania, países nórdicos— y contribuyen a mantener la competitividad del destino frente a otros como Turquía o Marruecos.
Pesca y transporte marítimo: menos presión en los combustibles
El sector pesquero canario, con una flota que opera tanto en aguas locales como en caladeros africanos, es otro de los segmentos más expuestos al precio del gasóleo. La moderación del precio del crudo supone un alivio para sus márgenes operativos, especialmente en un contexto en que los costes de explotación han crecido notablemente en los últimos años.
Del mismo modo, las navieras y empresas de logística que conectan el archipiélago con la Península y con África Occidental podrían beneficiarse de una reducción en los costes de flete, lo que mejoraría la competitividad de los productos canarios de exportación —plátano, tomate, productos del mar— en los mercados de destino.
Fertilizantes y agricultura: un factor a vigilar
Menos visible, pero igualmente relevante: el Estrecho de Ormuz también es ruta de tránsito para fertilizantes derivados del gas natural, un insumo fundamental para la agricultura. Las tensiones de las últimas semanas han presionado al alza sus precios internacionales, encareciendo los costes de producción agrícola. Una normalización del tráfico marítimo en la zona podría contribuir a estabilizar este mercado, con beneficio directo para los agricultores canarios.
Inflación y poder adquisitivo: señales mixtas
La bajada del petróleo tiene un efecto desinflacionario que, aunque modesto, es bienvenido en un contexto donde los hogares canarios siguen sintiendo el peso de varios años de elevada inflación. Precios de la energía más contenidos se traducen en facturas eléctricas algo menores —especialmente relevante en un archipiélago donde la generación eléctrica aún depende parcialmente de combustibles fósiles— y en una ligera reducción del coste del transporte de mercancías.
Los riesgos que no hay que perder de vista
El análisis de Franklin Templeton es claro: cualquier violación del alto el fuego, nueva amenaza sobre infraestructuras energéticas o bloqueo del tráfico en el Estrecho podría revertir la situación en cuestión de horas. Los daños ya causados a las infraestructuras energéticas del Golfo no se reparan de un día para otro, lo que significa que los precios del petróleo y del gas difícilmente volverán a los niveles anteriores al conflicto en el corto plazo.
Para las empresas canarias, la lección es conocida: en un mundo cada vez más interconectado e inestable, la dependencia energética del exterior sigue siendo uno de los principales factores de vulnerabilidad. Las islas que lideren la transición hacia las energías renovables —donde Canarias tiene un enorme potencial todavía infrautilizado— serán las que estén mejor protegidas ante futuros episodios de esta naturaleza.
Conclusión: prudencia y oportunidad
El alto el fuoco entre EE.UU. e Irán es una buena noticia para los mercados y, por extensión, para la economía canaria. Pero es una tregua, no una paz. Las empresas del archipiélago harían bien en aprovechar este momento de alivio para reforzar sus estrategias de eficiencia energética, diversificación de proveedores y reducción de la exposición a materias primas volátiles.
Canarias no puede controlar lo que ocurre en el Estrecho de Ormuz. Pero sí puede construir una economía más resiliente frente a los choques que vendrán.