Las tensiones internacionales han dejado de ser episodios aislados para convertirse en una constante del panorama económico. Marc Seidner, CIO de estrategias no tradicionales de PIMCO, y Pramol Dhawan, jefe de gestión de carteras emergentes de la misma firma, explican que la fragmentación mundial obligará a los inversores a replantear sus enfoques.
Para las Islas Canarias, cuya economía depende en gran medida de la importación de energía y del turismo, la volatilidad geopolítica es ya un factor determinante. Los riesgos de interrupciones en las cadenas de suministro, los aumentos del precio del gas y del combustible provocados por los conflictos en Oriente Medio, o las restricciones comerciales entre grandes potencias, repercuten directamente en los costes de hoteles, restaurantes y demás actividades vinculadas al sector turístico.
En 2022 la invasión rusa de Ucrania llevó los rendimientos obligatorios a mínimos históricos; la inflación se disparó y la correlación entre acciones y bonos se reforzó, dificultando la diversificación. Hoy, sin embargo, los rendimientos de los bonos soberanos son más altos, proporcionando un “colchón” que puede amortiguar los choques. Los inversores canarios pueden aprovechar esta mayor seguridad para asignar más capital a instrumentos de renta fija, sin perder la flexibilidad necesaria para capturar oportunidades surgidas de la dispersión de los mercados.
La recomendación es abandonar la inversión pasiva en favor de fondos dinámicos y carteras multisectoriales. Los bonos indexados a la inflación (como los TIPS en EE. UU.) y los swaps de inflación son defensas eficaces contra el alza de precios, pero conviene limitar su plazo para reducir la exposición al riesgo de tipo de interés. En un archipiélago donde los costos energéticos representan una parte importante del gasto familiar y empresarial, estas coberturas pueden traducirse en una mayor estabilidad de los flujos de caja.
En el ámbito de materias primas, la reciente oleada de volatilidad ha creado diferencias de precio significativas entre combustibles, metales y productos agrícolas. Los inversores más experimentados ya operan sobre “curvas” de precios, apostando a relaciones relativas en lugar de a apuestas direccionales. Para Canarias, que depende de la importación de alimentos, estas estrategias pueden servir para protegerse contra el aumento de los costos de la alimentación y la restauración.
En definitiva, la geoeconomía está redefiniendo los criterios de selección de cartera en las Islas Canarias. La agilidad y la capacidad de mover rápidamente capitales entre sectores y clases de activo se convierten en la verdadera arma para enfrentar un entorno que premia la flexibilidad y castiga la rigidez.