En 2026 EE. UU. clasificó a los agentes de IA como tecnología crítica, al nivel de las tierras raras. Pekín defiende su soberanía digital y ambos bloques intensifican controles, inversiones y vigilancia sobre los modelos de IA.
El Departamento de Comercio de EE. UU. incluyó, en su “Artificial‑Intelligence Export Control Guidance” de marzo 2026, a los agentes de IA generativa entre las “Dual‑Use Critical Technologies”, exigiendo licencias ARC para cualquier exportación. El objetivo, según el texto, es impedir que la capacidad de toma de decisiones autónoma sea utilizada con fines hostiles.
Paralelamente, el Ministerio de Industria y Tecnologías de la Información (MIIT) de China lanzó el “Plan Nacional de Seguridad de la IA 2026‑2035” (febrero 2026). El plan describe a los “agentes inteligentes” como infraestructura esencial para defensa, finanzas y telecomunicaciones, subrayando la necesidad de una “soberanía digital”.
Las fricciones surgieron en la cumbre de seguridad cibernética de Washington (abril 2026), donde EE. UU. solicitó un régimen multilateral de verificación sobre la exportación de modelos de IA de tercera generación, advirtiendo del riesgo de weaponisation de sistemas autónomos. Pekín, respondiendo al G20 AI Working Group (junio 2026), calificó la medida como contenimiento tecnológico y amenazó con limitar el acceso a hardware chino para entrenar modelos en el exterior.
Un estudio de Brookings Institution (“AI as Strategic Material”, julio 2026) predice que el valor global de los agentes de IA superará los 300 mil millones USD para 2030, con cerca del 40 % destinado a proyectos de defensa. Este panorama ha llevado a ambas naciones a buscar socios terceros (Australia, Japón, UE) para asegurar cadenas de suministro más autónomas, según el White Paper de la OTAN sobre “Resiliencia Tecnológica” (octubre 2026).
En el horizonte se anticipan:
- Regulaciones más estrictas para la exportación de modelos con capacidades auto‑aprendidas;
- Desarrollo de “AI Safe Havens” conjuntas EE. UU.–Europa, que alberguen investigación fuera del control chino;
- Aumento del gasto militar en sistemas basados en agentes IA, con presupuestos combinados EE. UU.–China que podrían superar los 500 mil millones USD para 2032 (Joint Chiefs of Staff, 2026).
Así, la disputa por estos “metales raros digitales” está marcando el comienzo de una carrera por el dominio de los algoritmos autónomos, con repercusiones que reconfigurarán el equilibrio geopolítico durante la próxima década.
Fuentes: U.S. Department of Commerce, Artificial‑Intelligence Export Control Guidance (2026); MIIT, Plan Nacional de Seguridad de la Inteligencia Artificial 2026‑2035; Brookings Institution, AI as Strategic Material (2026); NATO, White Paper on Technological Resilience (2026); G20 AI Working Group, “Report on AI Governance” (2026); Cumbre de Seguridad Cibernética EE. UU.–China (2026); Joint Chiefs of Staff, Future Defence Budgets Outlook (2026).