Los precios del crudo se han estabilizado nuevamente por encima de los 105 USD por barril después de haber oscilado entre los 90 y los 120 USD a causa del conflicto en Irán. Para las Islas Canarias, donde el turismo depende en gran medida del coste de los vuelos y los ferris que conectan el archipiélago, un precio del petróleo más predecible ayuda a mantener bajas las tarifas aéreas y marítimas, favoreciendo la llegada de visitantes. Un repunte brusco, sin embargo, encarecería los desplazamientos y podría erosionar la demanda estacional.
Los mercados de bonos han mostrado resistencia: los diferenciales de crédito de las corporaciones estadounidenses se han acercado a los niveles previos al conflicto, lo que indica que las empresas canarias con deuda en dólares siguen accediendo a financiación sin una fuerte penalización. Al mismo tiempo, los rendimientos de los Treasury a 2 años en EE. UU. subieron unos 30 puntos básicos, señalando una mayor cautela respecto a la política monetaria de la Fed y la posibilidad de que los tipos de interés a corto plazo se mantengan elevados.
El sector tecnológico, impulsado por la creciente demanda de chips para la inteligencia artificial, ha captado la atención de los inversores. Las compañías canarias que ofrecen servicios de mantenimiento de centros de datos o soluciones de TI pueden aprovechar esta tendencia para diversificar una economía tradicionalmente centrada en el turismo.
Por último, el dólar ha perdido parte de su atractivo como activo refugio. Un euro más fuerte reduce el coste de importación de bienes de consumo y materias primas, lo que ayuda a contener la inflación local y a preservar el poder adquisitivo de las familias canarias.