En junio 2026 el debate sobre el futuro digital del archipiélago ha pasado de la retórica a los números. El plan “Tecnología 2030”, aprobado por el Consejo Insular el 12 de marzo 2026, contempla una inversión total de 2 mil millones de euros, de los cuales 800 millones provienen de fondos europeos (Horizon Europe, Fondo de Cohesión). El Ministerio de Industria, en su informe de diciembre 2025, estima que la creación de un “Digital Innovation Hub” en Tenerife podrá generar 12 000 puestos de trabajo antes de 2030, con un multiplicador de 1,8 sobre el PIB regional.
Las universidades canarias ya están respondiendo a la demanda. La Universidad de Las Palmas, según datos de su Facultad de Ingeniería Informática, vio incrementarse las matriculaciones en carreras de inteligencia artificial y ciberseguridad un 45 % entre 2022 y 2025, pasando de 1 200 a 1 740 estudiantes. Paralelamente, el programa “Skills 4 Future”, financiado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) con 85 millones de euros, ha permitido a 3 200 jóvenes participar en itinerarios de up‑skilling en data‑science, blockchain e Internet de las Cosas.
El sector privado también está invirtiendo. Según el informe trimestral de la Asociación Española de Start‑up (ASO), hasta finales de 2025 las start‑up canarias recaudaron un total de 420 millones de euros en rondas de financiación, lo que supone un crecimiento del 67 % respecto a 2022. Entre las más prometedoras destaca “SolarEdge Canarias”, que firmó un convenio con la compañía energética local ENERGIA CANARIAS para desarrollar una red de micro‑grid alimentada por energía solar y gestionada mediante algoritmos de machine‑learning.
El punto de inflexión es el nuevo régimen fiscal introducido con la “Ley de Incentivos a la Innovación” (en vigor desde enero 2026). Las empresas que invierten al menos 1 millón de euros en I+D en las islas pueden deducir un 30 % de sus impuestos y obtener un crédito del 20 % de los gastos en personal cualificado. La Agencia Tributaria española (AEAT) informó que, en el primer semestre de 2026, el 65 % de las compañías beneficiarias son extranjeras, mayoritariamente de Alemania, Reino Unido y Países Bajos.
¿Qué futuro se vislumbra? Los investigadores del Centro de Investigación Tecnológica de Tenerife, citados en la sesión parlamentaria de junio 2026, plantean tres escenarios. En el optimista, la combinación de infraestructura de fibra óptica (cobertura del 99 % según el informe “Fiber Canarias 2025” del Ministerio de Comunicaciones) y los nuevos hubs de investigación posicionará a Canarias entre los cinco principales polos tecnológicos de la UE antes de 2032, con un crecimiento anual previsto del PIB del 2,8 % y la creación de 18 000 puestos de trabajo cualificados. En el prudente, la competencia de otras regiones mediterráneas (Malta, Chipre) podría limitar el crecimiento al 1,5 % anual, manteniendo el sector en expansión pero sin alcanzar los niveles de excelencia esperados. En el escenario de “estancamiento”, la falta de una política coordinada de atracción de talento internacional y la presión sobre los precios de la vivienda podrían desviar a las start‑up a otros destinos, con una pérdida estimada de 300 millones de euros de inversión antes de 2029.
En conclusión, Canarias ya posee los elementos clave – red digital de vanguardia, universidades orientadas a la innovación, incentivos fiscales competitivos y una ubicación geográfica estratégica entre Europa, África y América – para transformarse en un polo tecnológico europeo. El resultado dependerá de la capacidad de las instituciones para traducir la estrategia en acciones operativas, garantizar vivienda asequible para los profesionales que llegan y mantener un ecosistema de investigación abierto y colaborativo.