En julio 2026 el wingfoil —deporte que combina surf, kitesurf y windsurf— se ha convertido en el principal motor del turismo deportivo de las Islas Canarias. El “Report on Water Activities 2025” del Instituto Canario de Estadística (ISTAT) muestra que los practicantes de wingfoil pasaron del 3 % del total de deportes acuáticos en 2022 a casi el 12 % en 2025, con un aumento de 45 000 personas respecto al año anterior. En el “Plan Nacional de Deportes Acuáticos” (febrero 2026), el Ministerio de Deportes español identifica a Canarias como “hub europeo para disciplinas de vela ligera” y destina €78 millones para 12 nuevas escuelas de wingfoil y 8 áreas protegidas para su práctica en aguas poco transitadas.
Las condiciones climáticas del archipiélago —vientos constantes de 15‑25 kn en verano— benefician a destinos como Fuerteventura, Lanzarote y Gran Canaria. La Agencia Española de Cohesión Territorial (AECOT) publicó en marzo 2026 un estudio de corrientes y mareas, confirmando que los sitios de El Cotillo, Playa de Famara y La Barrosa ofrecen las mejores “líneas de vuelo” para el wingfoil, garantizando seguridad y rendimiento.
El impacto económico ya es palpable. El “Study on Sport Tourism Impact” de la Universidad de Las Palmas (edición 2025) estima que el wingfoil generó €120 millones de ingresos directos en 2025, gracias al alquiler de equipamiento (30 % del total), cursos de formación (45 %) y actividades colaterales (hostelería, restauración, 25 %). El gasto medio por turista de wingfoil es de €2 200, un 38 % superior al de un turista de sol y playa tradicional. El 71 % de los visitantes proviene de Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Escandinavia, mercados con alto poder adquisitivo.
Las autoridades locales han respondido con iniciativas sostenibles. El Consejo Insular de Gran Canaria, mediante la delibera n.º 2026‑14, estableció el “Wingfoil Sustainable Charter”, que limita a 200 practicantes por hora en las zonas más sensibles, obliga al uso de equipamiento certificado CE y crea rutas de recuperación ambiental para las playas más frecuentadas. El proyecto está cofinanciado por el Fondo de Sostenibilidad Turística (FST) con €12 millones destinados a campañas de sensibilización y programas de recogida de plásticos en la costa.
Socialmente, el wingfoil favorece la integración entre residentes y turistas. El “Programa de Intercambio Deportivo” impulsado por el Ayuntamiento de Arrecife (julio 2025) involucró a 1 200 jóvenes locales en prácticas de coaching con instructores internacionales, creando 350 empleos temporales y aumentando la participación juvenil en el deporte un 22 % respecto a 2022.
De cara al futuro, el “Centro de Investigación para el Turismo Sostenible” de La Laguna (audiencia parlamentaria de mayo 2026) ha definido tres escenarios para la evolución del wingfoil en Canarias. El escenario optimista prevé 20 escuelas de wingfoil para 2030, un aumento del 15 % del flujo turístico deportivo anual y una contribución al PIB regional de €250 millones. El escenario intermedio, más prudente, proyecta un crecimiento del 6 % anual, con un PIB adicional de €90 millones para 2030. El escenario de estancamiento, motivado por posibles restricciones medioambientales y recortes de fondos europeos, conlleva una parálisis del 2 % anual, pérdidas de alrededor de €30 millones y el cierre de algunas escuelas.
En resumen, el wingfoil no es solo una moda deportiva: es un motor económico capaz de generar empleo, ingresos y visibilidad internacional para Canarias. El desafío para las autoridades consiste en equilibrar desarrollo y protección ambiental, garantizando que el crecimiento de este deporte siga aportando al bienestar de toda la comunidad insular.