El pasado 7 de julio se cumplieron siete años desde que la Unesco inscribiera el Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria en la Lista de Patrimonio Mundial, reconociendo el valor excepcional de un territorio que combina arqueología aborigen, astronomía y paisaje volcánico en pleno corazón de la isla. El Cabildo de Gran Canaria quiso celebrar la efeméride con un programa especial, desarrollado la noche del viernes en el Mirador de la Cilla de Artenara, uno de los balcones más espectaculares sobre la cumbre insular.
El acto, organizado por el Instituto para la Gestión Integrada del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, contó con la participación del consejero insular de Presidencia y Movilidad Sostenible, Teodoro Sosa, y de los alcaldes de Artenara, Jesús Díaz, y de Tejeda, Francisco Juan Perera. El programa arrancó con demostraciones de manifestaciones culturales tradicionales —el Salto del Pastor, el Silbo gomero y actuaciones de música tradicional canaria—, dio paso a un enyesque, y pasadas las 22:30 concluyó con una velada astronómica que aprovechó las excepcionales condiciones de observación de este enclave, cuyos valores astronómicos forman parte esencial del reconocimiento de la Unesco.
La noticia más tangible para quienes frecuentan la zona tiene que ver, sin embargo, con el futuro del propio Mirador: el Cabildo tiene ya muy avanzado el proyecto de ejecución de cara a su próxima licitación, con un presupuesto de algo más de un millón de euros. La intervención contempla la recuperación de la zona de restauración y la reconversión del túnel de entrada excavado en la piedra en un espacio interpretativo centrado en los sabores del Paisaje Cultural, una manera de enlazar gastronomía local y relato territorial en un mismo recorrido.
El Mirador de la Cilla no es un caso aislado: forma parte de una red de centros de interpretación que el Cabildo ha ido construyendo en torno al enclave, entre los que se cuentan el de Risco Caído en Artenara, el Centro de Interpretación del Bentayga, el Centro de Información y Gestión y el Centro de Visitantes de Degollada Becerra, en Tejeda, el Centro de Interpretación de Los Caserones, en La Aldea de San Nicolás, y próximamente el Centro de Interpretación de Barranco Hondo de Abajo, en Gáldar, que se encuentra ya en fase de ultimación. A esta red se suman más de 170 kilómetros de senderos de Gran Recorrido —el GR-138 Patrimonio Mundial y el GR-139 Reserva de la Biosfera—, que permiten recorrer a pie todo el territorio declarado.
"La declaración no era el culmen, sino el inicio de la recuperación y la revalorización de nuestra cumbre", afirmó Sosa durante el acto, recordando que el Cabildo continúa desarrollando el Plan Integral de Gestión del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera, que incluye más de 150 acciones en beneficio de los territorios implicados. El consejero destacó además el trabajo en investigación arqueológica que se desarrolla en el yacimiento, subrayando que el verdadero objetivo no es un título honorífico, sino un vínculo cada vez más fuerte entre la población de la isla y un espacio que, según sus palabras, "nos pertenece a todos".
Para quienes visiten Gran Canaria estos días, Risco Caído sigue siendo una de las experiencias menos masificadas y más auténticas de la isla: un paisaje en el que las cuevas excavadas por los antiguos habitantes guanches conviven con observatorios naturales que, todavía hoy, regalan algunos de los cielos nocturnos más limpios de Canarias.