Durante años, Apple ha sido la gran ausente en la fiesta de los móviles plegables. Samsung, Huawei, Honor y otros fabricantes asiáticos lanzan modelos plegables desde 2019, mientras Cupertino observaba —y, según las filtraciones, probaba internamente decenas de prototipos sin convencerse nunca de estar lista. Esa paciencia, al parecer, está a punto de terminar: según Bloomberg, que cita fuentes cercanas a la compañía, el primer iPhone plegable de Apple sigue en camino para debutar en septiembre de 2026, junto a los nuevos iPhone 18 Pro y Pro Max, pese a algunos rumores de retrasos en la producción que circularon en los meses anteriores.
La información recopilada de varias fuentes —entre ellas Bloomberg, MacRumors y una actualización reciente de Forbes publicada el 4 de agosto— converge en un diseño tipo libro (book-style), con una pantalla exterior de unas 5,5 pulgadas y una interior de 7,8 pulgadas que, una vez desplegada, ofrece una experiencia cercana a la de una pequeña tableta. Apple habría trabajado durante años precisamente en el punto débil histórico de los plegables de la competencia: el pliegue visible en el centro de la pantalla, un defecto estético y funcional que ha frenado la adopción masiva de esta categoría de dispositivos hasta ahora.
El nombre definitivo del dispositivo sigue siendo objeto de especulación —entre las hipótesis circulan "iPhone Fold" e "iPhone Ultra"— al igual que el precio, que varias fuentes del sector estiman que podría superar los 2.000 dólares, en línea con el posicionamiento superpremium que Apple reserva históricamente a los productos que abren una nueva categoría.
¿Por qué importa esto más allá del aficionado a la tecnología? Porque la entrada de Apple en un segmento hasta ahora dominado por Samsung podría hacer por los plegables lo que el iPhone original hizo por los smartphones táctiles en 2007: legitimar una categoría de producto ante el gran público, empujando a todo el mercado —proveedores de pantallas, fabricantes de bisagras, desarrolladores de apps pensadas para pantallas flexibles— a acelerar sus inversiones. Varios analistas del sector, citados por medios como TechRepublic y Notebookcheck, prevén que la entrada de Apple en el segmento plegable podría duplicar las ventas globales de esta categoría de smartphones en dos o tres años.
Queda por ver si el mercado responderá realmente: los plegables, siete años después del debut de los primeros modelos de Samsung, siguen siendo un nicho frente a los miles de millones de smartphones convencionales vendidos cada año, penalizados por precios elevados, dudas sobre la durabilidad de las bisagras con el tiempo y una utilidad percibida que no siempre resulta evidente para el usuario medio. La prueba de fuego, para Apple, será demostrar que su primer plegable no es solo un ejercicio de ingeniería, sino un producto capaz de convencer a millones de personas de cambiar, literalmente, la forma en que sostienen un teléfono en la mano.
La cita, si los rumores se confirman, está fijada —según las fuentes citadas por Bloomberg y MacRumors— para el 9 de septiembre de 2026, fecha que Apple aún no ha confirmado oficialmente.