Una cifra, antes que nada: 144.168. Son las personas en situación de desempleo registrado en Canarias en julio de 2026, el dato más bajo para este mes en diecinueve años, desde antes de la crisis financiera de 2008. No es un hecho aislado, sino la punta más visible de una serie de indicadores que, según los datos difundidos por el Instituto Canario de Estadística (ISTAC), dibujan una economía regional en buena forma: en el segundo trimestre de 2026 el PIB del archipiélago creció un 2,85% interanual, superando en 0,15 puntos la media nacional española, que se quedó en el 2,7%.
La tasa de crecimiento trimestral se situó en el 0,9%, dos décimas por encima del dato nacional. Tiraron de la economía todos los grandes sectores productivos, aunque con distinta intensidad: los Servicios, motor histórico de las Islas, crecieron un 3,2% (dos décimas menos que en el primer trimestre); la Construcción —que en los meses previos había liderado la expansión con un 5,7%— se desaceleró hasta el 3,9%, aunque sigue siendo el sector más dinámico; la Industria avanzó un 1,7% y el sector primario, un 1,2%.
En la comparación entre comunidades autónomas, Canarias se sitúa en la parte alta de la tabla: solo Andalucía (3,1%) y Cataluña (3,0%) registraron un crecimiento superior este trimestre, mientras que Navarra (2,0%) y País Vasco (2,1%) quedaron más rezagados. "Estos datos confirman la fortaleza de nuestro modelo económico y la eficacia de las políticas activas de apoyo al tejido productivo, al empleo y al emprendimiento", señaló Manuel Domínguez, vicepresidente del Gobierno de Canarias y consejero de Economía, Industria, Comercio y Autónomos.
El mercado laboral acompaña el crecimiento del PIB con cifras igual de significativas. La tasa de paro del segundo trimestre bajó al 11,6%, el valor más bajo para un segundo trimestre desde 2007. La afiliación a la Seguridad Social alcanzó las 961.638 personas en julio, un 2,9% más que un año antes y el máximo histórico para ese mes. Pero el dato quizá más revelador del cambio en marcha es el del trabajo autónomo: 148.107 personas afiliadas como autónomos, un récord absoluto para el archipiélago, señal de un tejido emprendedor que crece en paralelo al empleo por cuenta ajena.
No faltan, sin embargo, señales de prudencia. La desaceleración respecto al 3,1% del primer trimestre —aunque contenida— se lee entre los analistas como un recordatorio: los dos motores tradicionales de la economía canaria, turismo y construcción, no pueden acelerar de forma indefinida sin riesgo de recalentamiento. El turismo, por sí solo, representa más del 35% del PIB regional, una concentración que deja al archipiélago especialmente expuesto a shocks externos —desde los costes energéticos hasta las incertidumbres del comercio internacional— incluso en una fase de crecimiento tan sólida como esta.
La próxima cita clave será la publicación de los datos del tercer trimestre, prevista para finales de octubre, que aclarará si el ligero enfriamiento registrado entre abril y junio es un fenómeno pasajero o el inicio de una tendencia más estructural. Mientras tanto, para un archipiélago que todavía arrastra las cicatrices de la crisis de 2008 y de la pandemia, una tasa de paro en mínimos de diecinueve años sigue siendo, con todas las cautelas, la noticia más concreta del verano.