Hay una frase que millones de personas pronuncian cada día sin pensarlo: "Hey Google". A partir del 4 de septiembre de 2026, esa misma frase ya no despertará a Google Assistant, sino a Gemini, el modelo de inteligencia artificial generativa de Google. No se trata de una actualización parcial ni de una opción que se pueda activar: es una sustitución definitiva, anunciada oficialmente por Google y confirmada por varios medios tecnológicos internacionales a principios de agosto.
El cambio afectará a los teléfonos y tablets Android, los relojes inteligentes con Wear OS, los auriculares compatibles con Google Assistant y también Android Auto, cuando se proyecta desde el móvil. Los métodos de activación seguirán siendo los conocidos —decir "Hey Google" o mantener pulsado el botón de encendido—, pero a partir de ahora abrirán automáticamente Gemini en lugar del asistente tradicional. La transición será progresiva, repartida a lo largo de varias semanas a escala global, pero con un matiz que ha llamado especialmente la atención: una vez que un dispositivo haya hecho el cambio, no será posible volver atrás y reactivar Google Assistant.
Solo hay una excepción: los coches equipados con Google integrado de fábrica —el sistema instalado directamente por el fabricante, distinto de Android Auto proyectado desde el móvil— seguirán funcionando con Google Assistant incluso después del 4 de septiembre, al menos por ahora.
Detrás de la decisión de Google hay una lógica que la compañía viene explicando desde hace tiempo: superar un asistente pensado sobre todo para responder a órdenes breves y directas —"qué tiempo hace", "pon una alarma a las siete"— a favor de una inteligencia artificial capaz de mantener conversaciones más naturales, conservar el contexto entre una petición y otra, y ayudar al usuario en tareas complejas que atraviesan varias aplicaciones a la vez. Es una trayectoria que Google lleva tiempo desarrollando con Gemini, y que ahora llega a su paso más radical: la eliminación de la alternativa histórica en miles de millones de dispositivos Android en todo el mundo.
Para los usuarios, el cambio también implicará un ajuste práctico. Gemini, a diferencia del antiguo Assistant, está pensado para gestionar peticiones más complejas —planificar un viaje combinando vuelos, previsión meteorológica y calendario, resumir un correo largo, buscar información cruzando varias fuentes—, pero esto también supone tiempos de respuesta distintos y una interfaz conversacional que algunos usuarios tendrán que aprender a manejar. Las primeras reacciones en la comunidad tecnológica internacional, según recogen varios medios especializados, son contradictorias: por un lado, entusiasmo por unas capacidades claramente superiores; por otro, la inquietud de quienes usaban Assistant precisamente por su rapidez y sencillez en los comandos cotidianos más básicos.
Queda por ver cómo reaccionará el mercado ante un cambio que, hay que decirlo, no deja alternativa: quien tenga un dispositivo Android incluido en el despliegue no podrá optar por quedarse con la versión anterior. Es una de las señales más claras hasta la fecha de cómo la inteligencia artificial generativa está dejando de ser una opción adicional en los productos tecnológicos de masas para convertirse en su infraestructura básica, con todas las implicaciones —positivas y controvertidas— que eso conlleva para cientos de millones de usuarios en todo el mundo.