Entrar en la sala principal del CAAM, el Centro Atlántico de Arte Moderno de Las Palmas de Gran Canaria, estos meses supone atravesar treinta años de trabajo de una sola artista, condensados en casi doscientas obras. Se titula "Soñando otra Ítaca" y es la primera gran retrospectiva dedicada en España a Sandra Ramos, artista cubano-estadounidense nacida en La Habana en 1969, una de las voces más reconocidas del arte contemporáneo cubano y latinoamericano.
La muestra, comisariada por Wendy Navarro, reúne más de sesenta obras principales hasta un total de 199 piezas entre pinturas, dibujos, grabados, instalaciones, libros de artista, animaciones y materiales documentales. Es un recorrido que atraviesa tres décadas de producción artística, desde los primeros trabajos de los años noventa hasta las obras más recientes, y se inauguró el 8 de julio de 2026, día en que el CAAM reabrió su sede principal tras un periodo de obras, presentando al mismo tiempo una exposición dedicada al pintor canario Juan José Gil.
El título no es casual. Ítaca, en la Odisea de Homero, es el lugar al que siempre se vuelve y nunca del todo, el símbolo de un viaje más importante que el propio destino. Sandra Ramos utiliza esta referencia literaria para hablar de identidad, memoria, desplazamiento, migración y exilio, temas que atraviesan toda su obra desde los años posteriores al llamado Periodo Especial cubano, cuando la artista empezó a narrar, a través de imágenes a menudo oníricas y en ocasiones inquietantes, la relación compleja entre su isla de origen y el resto del mundo.
No es casualidad que el CAAM haya elegido Las Palmas para acoger esta retrospectiva. Canarias comparte con Cuba una historia de islas atravesadas por flujos migratorios en ambas direcciones, un tema que hace que el trabajo de Ramos resuene con especial fuerza en un público local acostumbrado a pensar su propia identidad insular en relación constante con lo de fuera.
La exposición permanece abierta hasta el 18 de octubre de 2026, con entrada gratuita, un detalle que no conviene dar por sentado cuando se habla de una retrospectiva de esta envergadura. Para quien vive en Canarias o las visita en los próximos meses, es una ocasión difícil de repetir: pocas veces un museo del archipiélago acoge un corpus de trabajo tan extenso de una artista de este calibre, y es probable que el eco de la muestra siga notándose mucho después de su cierre, en cómo el CAAM programe sus próximas temporadas.