En la finca "La Estación", en el municipio de Santa Lucía de Tirajana, Gran Canaria, desde hace unas semanas pueden verse filas de estructuras verticales que a primera vista parecen vallas de un par de metros de altura. En realidad son paneles fotovoltaicos bifaciales, capaces de captar luz por ambas caras, dispuestos en vertical y con orientación norte-sur en lugar de la inclinación hacia el sur habitual en los sistemas convencionales. Es el núcleo de un proyecto experimental del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA), impulsado por el Gobierno de Canarias y presentado a la prensa el 31 de julio.
La instalación cuenta con sesenta módulos, con una potencia total de 25 kWp y una producción anual estimada de 42.900 kWh, según los datos difundidos por Energías Renovables y confirmados por el comunicado oficial del Gobierno de Canarias. La inversión global asciende a 97.613,83 euros, financiada con fondos Next Generation dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.
La disposición vertical no responde a un criterio estético. Las estructuras, montadas en filas que también protegen contra el viento, permiten en teoría una mayor captación energética que los paneles convencionales en determinadas condiciones y, sobre todo, dejan libre el terreno inferior para el cultivo, un aspecto central para un instituto centrado en investigación agraria y no solo energética. La instalación cuenta con inversores y sistemas de monitorización pensados para registrar, mes a mes, cómo se comporta la tecnología en las condiciones reales de Canarias: viento constante, salinidad del aire, temperaturas estables a lo largo del año pero con una insolación muy alta.
"Este proyecto experimental que hoy visitamos en Santa Lucía nos permitirá analizar cómo responderán sistemas fotovoltaicos innovadores en entornos agrícolas reales de nuestras islas, generando conocimiento útil para futuras implantaciones para el sector primario", declaró el consejero de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias, Mariano H. Zapata, según recoge Energías Renovables.
El objetivo declarado es desarrollar una infraestructura para el autoconsumo aislado, vinculada a líneas de investigación sobre eficiencia energética y nuevas aplicaciones agrovoltaicas adaptadas al clima canario. Todavía no está claro si esta tecnología pasará de la fase experimental a una aplicación a mayor escala en las explotaciones agrarias del archipiélago: los datos recogidos en los próximos meses servirán precisamente para responder a esa pregunta.
El proyecto se enmarca en un contexto energético canario aún muy dependiente de los combustibles fósiles: según datos del ISTAC de 2024, el 79,2% de la electricidad generada en el archipiélago procedía de productos petrolíferos, frente al 20,8% de fuentes renovables, de las que el 15,9% era eólica. La energía solar fotovoltaica creció un 16,35% respecto al año anterior, una señal en la dirección correcta pero que deja aún mucho camino por recorrer. En ese escenario, experimentos como el del ICIA no resuelven el problema por sí solos, pero añaden una pieza más al mosaico que el Gobierno regional va construyendo entre transición energética y sostenibilidad del sector primario.