El Hierro y La Gomera se juegan la carta de los nómadas digitales para no despoblarse

Scritto il 27/08/2026
da Redacción

Un consultor que factura a un cliente de Ámsterdam, un contrato por proyecto con una empresa de Berlín, una conexión que aguante la videollamada: ese es, más o menos, el perfil de nómada digital que el Gobierno de Canarias querría ver llegar no solo a Tenerife o Gran Canaria, sino a El Hierro.

El plan no es nuevo. En 2024 la consejera de Turismo y Empleo, Jéssica de León, anunció en comisión parlamentaria una dotación de 700.000 euros procedentes de los fondos Next Generation de la Unión Europea para atraer teletrabajadores a las islas, con un objetivo muy concreto: desarrollar "acciones tácticas de marketing de contenidos" que promocionen la movilidad interinsular y el estilo de vida más calmado de las islas verdes o de las zonas rurales, en lugar de dejar que todos se concentren en las dos islas mayores.

El diputado de AHI Raúl Acosta, en aquel mismo debate parlamentario, puso el dedo en una llaga que en El Hierro conocen bien: un nómada digital genera, según defendió, un valor añadido superior al de "veinte o treinta guiris convencionales", precisamente por las estancias más largas y el gasto más alto. Según los datos citados entonces, en 2022 las islas registraron 86.000 personas catalogadas como nómadas digitales, con una facturación estimada de 167 millones de euros y una estancia media de unos 28 días, casi cuatro veces la de un turista de una semana de sol y playa.

Para una isla como El Hierro, que lleva décadas luchando por fijar población, el argumento es más político que turístico. No se trata de sumar llegadas, sino de convertir presencias temporales en una población más estable, aunque rote constantemente, con la masa crítica suficiente para mantener abiertos comercios, colegios, consultorios.

Queda, sin embargo, una pregunta sin respuesta pública precisa: si realmente abrirá, y cuándo, un nuevo hub de coworking o coliving en las islas menores a partir de septiembre de 2026, tal y como circulaba en los últimos meses. La búsqueda realizada para este artículo no ha permitido confirmar un anuncio oficial concreto en ese sentido. Lo que sí queda verificado es que la estrategia de redistribución de nómadas digitales hacia las islas menos pobladas sigue activa y financiada, y que el Gobierno canario continúa usando la banda ancha, la calidad de vida y un coste inferior al de otras ciudades europeas como argumentos de venta.

Quien conoce el sector del coworking en las islas describe un panorama más modesto que el de los anuncios institucionales: pocos espacios equipados fuera de Tenerife y Gran Canaria, conexiones que no siempre están a la altura de lo prometido, y una comunidad de nómadas digitales que en El Hierro o La Gomera sigue siendo pequeña. La diferencia, en todo caso, la marca quien lo intenta igualmente, atraído más por el silencio y el paisaje que por una oficina con vistas al océano.