Menos turistas, más euros. Esa es la paradoja que los datos del ISTAC del segundo trimestre de 2026 dejan por escrito para Canarias: 4.851 millones de euros gastados por los visitantes en el archipiélago entre abril y junio, un 10,2% más que en el mismo periodo de 2025, con un gasto medio diario que subió a 181 euros frente a los 157,9 del año anterior. Tenerife y Gran Canaria concentran solas seis de cada diez euros de ese total, un 38,4% y un 24,4% respectivamente.
En Gran Canaria, el caso más estudiado por los economistas locales, el panorama es aún más claro. La facturación turística del trimestre alcanzó un récord histórico para ese periodo, 1.185,1 millones de euros, mientras que el número de visitantes cayó un 2,8% según los datos de FRONTUR, hasta los 991.642. Lo que compensó la caída, según el ISTAC, fue el gasto medio por turista, que creció un 4,51% hasta los 1.383,91 euros, y el gasto diario, que subió un 4,13%. "Los datos del segundo trimestre muestran que Gran Canaria mantiene prácticamente estable su facturación turística pese a la caída del número de turistas, gracias al aumento del gasto por visitante", declaró el consejero de Turismo de la isla, Carlos Álamo, según recogieron medios locales el 12 de agosto.
Detrás de la cifra agregada se esconde una recomposición de los mercados emisores que merece la pena mirar de cerca. El turista neerlandés es quien está tirando del crecimiento: el gasto total de los Países Bajos en Gran Canaria subió un 34,44%, hasta los 122,7 millones de euros, con un gasto medio individual que se disparó un 23,43% hasta los 1.609,67 euros. En el extremo opuesto, los mercados nórdicos registraron la mayor caída, un 26,15% menos de gasto total, mientras que Reino Unido y Alemania muestran retrocesos en volumen compensados por un aumento del gasto medio por turista, un 9,08% en el caso alemán.
No es un fenómeno aislado de un trimestre. En todo el archipiélago, las pernoctaciones en establecimientos turísticos cayeron solo un 0,3% en julio respecto a 2025, mientras que las viviendas vacacionales disponibles se redujeron un 15% en el último año, un efecto probablemente ligado también a la nueva Ley de Ordenación Sostenible del Uso Turístico de Viviendas, en vigor desde diciembre pasado, que exige entre cinco y diez años de uso residencial antes de que una vivienda nueva pueda destinarse al alquiler turístico.
El riesgo, señalan algunos analistas, es que esta "huida hacia el valor" solo beneficie a los mercados y las islas ya más fuertes, dejando atrás a quienes todavía dependen del volumen. Pero de momento los números dicen que Canarias está ingresando más gastando menos en promoción masiva: un cambio de modelo que se mide euro a euro, trimestre a trimestre.