De 38.000 a 10.000 visitas en un mes: el efecto de la ecotasa del Teide

Scritto il 01/09/2026
da Redacción

Treinta y ocho mil ciento ochenta y ocho personas en un mes. Al mes siguiente, diez mil ochocientas noventa y tres. Ese salto resume mejor que cualquier nota de prensa el efecto de la ecotasa que entró en vigor el 19 de enero de 2026 en los senderos PNT 10 Telesforo Bravo y PNT 07 Montaña Blanca-La Rambleta, los dos más transitados del Parque Nacional del Teide. En el mes previo a la tarifa, entre el 19 de diciembre y el 19 de enero, ambos senderos habían registrado esa primera cifra de accesos. Un mes después, con el pago obligatorio para los no residentes en Tenerife ya en marcha, las visitas cayeron a poco menos de once mil.

El sistema contempla acceso gratuito para los residentes en la isla de Tenerife y para los menores de 14 años, una tarifa simbólica para el resto de residentes canarios (entre 3 y 6 euros según el sendero) y un coste de hasta 25 euros para los visitantes no residentes en el archipiélago, con importes que varían según la ruta y el horario. El sendero Telesforo Bravo tiene además un aforo diario de 300 personas, con un máximo de 50 por franja horaria y reserva obligatoria a través de la plataforma Tenerife ON; las franjas de amanecer, de 6 a 9 horas, y de atardecer, de 18 a 22 horas, siguen siendo de las más demandadas. En su primer mes de aplicación, la ecotasa recaudó cerca de 70.096 euros, destinados en su totalidad, según ha comunicado el Cabildo, a labores de conservación del parque.

Las cifras de reservas muestran una adopción rápida del nuevo sistema: a 12 de febrero de 2026, la plataforma contaba ya con 187.914 usuarios registrados, con más de 75.000 descargas de la aplicación en Android y más de 47.000 en iOS. El 94,3% de las reservas del primer mes correspondió a visitantes no residentes en Canarias, el 4% a residentes en Tenerife y el 1,7% a residentes en el resto del archipiélago, un dato que confirma que la mayor parte de la presión sobre los senderos venía del turismo internacional.

"La incorporación de esta ecotasa responde a un compromiso claro con la conservación del Parque Nacional del Teide, garantizando al mismo tiempo que las personas residentes en Tenerife puedan seguir accediendo de forma gratuita", señaló la presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, al perfilar la medida. Una frase que resume bien el doble objetivo declarado por la administración insular: proteger un lugar Patrimonio de la Humanidad de la Unesco sometido a un flujo creciente de visitantes, sin penalizar a quienes viven allí.

Esta medida se inserta en el contexto de una isla con cifras turísticas en constante crecimiento. Canarias se sitúa hoy entre las primeras regiones europeas por pernoctaciones en viviendas turísticas, con reservas que se han más que duplicado desde 2018 según datos recogidos por la prensa nacional, mientras que en Tenerife se ha introducido también una tasa turística más general para contener la masificación. Si la caída de visitas en los dos senderos del Teide debe leerse como un éxito en la gestión de flujos o como un efecto colateral que traslada la presión a otros senderos sin regular, u otras islas del archipiélago, es una pregunta que los próximos balances estacionales, previsiblemente hacia final de año, podrán empezar a responder con datos más sólidos.