¿Qué pasa con un envase desechado en un supermercado de Las Palmas, o con los restos orgánicos de un restaurante de Puerto de la Cruz? Esa es la pregunta que la Estrategia Canaria de Economía Circular, puesta en marcha en 2021, intenta responder isla por isla, y el 1 de junio de 2026 el equipo de gestión de la estrategia se reunió para hacer balance de los avances logrados entre 2024 y 2026 y definir las próximas líneas de trabajo.
En la reunión, convocada por la Dirección General de Calidad Ambiental, participaron representantes de distintos departamentos del Gobierno canario y de entidades vinculadas a la gobernanza de la estrategia. Entre los avances presentados figuran la constitución de los órganos de gobernanza previstos, la creación de una Oficina Técnica de Economía Circular, el desarrollo de instrumentos de contratación pública circular, la elaboración de estudios técnicos y jurídicos específicos, además de iniciativas ligadas al ecodiseño, los combustibles sostenibles de aviación y la gestión de biorresiduos. Según se comunicó en el encuentro, el actual Plan de Acción 2024-2026 debería alcanzar antes de fin de año el 60% de ejecución, con el resto de las acciones ya en marcha.
"Canarias está avanzando de manera firme en la implantación de una economía circular real y adaptada a las singularidades de nuestro territorio, gracias al trabajo coordinado entre administraciones, sector privado y agentes sociales", declaró Ángel Montañés, director general de Calidad Ambiental del Gobierno canario. Montañés añadió que la economía circular "representa una oportunidad estratégica para Canarias, no solo desde el punto de vista ambiental, sino también económico y social, permitiendo generar nuevas oportunidades empresariales, reducir residuos y optimizar el uso de los recursos".
Durante el encuentro se presentó también una propuesta de actualización de la Estrategia Canaria de Economía Circular 2021-2030, con el objetivo de simplificar su estructura e integrar mejor las líneas de actuación con las cadenas de valor prioritarias para el archipiélago. El próximo Plan de Acción, vigente entre 2027 y 2029, pondrá el foco en tres ámbitos considerados estratégicos: la gestión de biorresiduos, los plásticos y envases, y el sector de la construcción, definidos por Montañés como "sectores clave para avanzar hacia un modelo económico más eficiente y sostenible". El primer borrador del nuevo documento se elaborará en los próximos meses, con aportaciones del grupo asesor y de los actores implicados, de cara a su entrada en vigor prevista para enero de 2027.
Queda por ver en qué medida las buenas intenciones se traducirán en cambios tangibles para quienes viven en Canarias: desde la gestión de residuos en los municipios pequeños, a menudo sin recursos para instalaciones de tratamiento avanzadas, hasta el impacto real sobre las empresas locales llamadas a adoptar prácticas de contratación pública circular. Para un archipiélago que importa gran parte de lo que consume y debe gestionar sus residuos con una logística insular compleja, la economía circular no es solo una cuestión ambiental, sino, cada vez más claramente, una cuestión de costes y de autonomía económica.