Zagreb, sede histórica del congreso, cedió este año su lugar a Gran Canaria. Es solo la tercera vez que la conferencia internacional Sdewes, dedicada al desarrollo sostenible de los sistemas energéticos, hídricos y ambientales, sale de la capital croata, y la primera en la que llega a España. Entre el 31 de agosto y el 3 de septiembre, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) acogió la 21ª edición del evento, que reunió a más de 550 investigadores de todo el mundo, alrededor de 500 de ellos presentes físicamente en el campus.
La organización corrió a cargo del Grupo de Investigación en Sistemas Energéticos Renovables (Grres) de la ULPGC, junto con la Universidad de Zagreb y el Instituto Superior Técnico de Lisboa. El comité organizador local estuvo dirigido por Pedro Jesús Cabrera Santana, profesor del Departamento de Ingeniería Mecánica con amplia trayectoria en planificación de sistemas energéticos insulares, un perfil que no es casual: entre los temas del programa, junto a la planificación de redes energéticas inteligentes, la desalinización, la movilidad sostenible y la economía circular, el congreso incorporó por primera vez una sesión específica sobre resiliencia de los sistemas energéticos en islas.
Entre las ponentes de mayor peso figuraron Sylvie Lorente, editora jefe de la revista Energy Conversion and Management y catedrática en la Villanova University de Pensilvania, Francisca Segura Manzano, de la Universidad de Huelva, y Henning Meschede, catedrático en tecnologías de sistemas energéticos de la Universidad de Paderborn, en Alemania.
Para el rector de la ULPGC, Lluís Serra, que presidió la inauguración, acoger el Sdewes sitúa a Canarias en una posición central dentro de la investigación internacional sobre energías limpias, justo cuando el archipiélago intenta acelerar su propia transición. El Grres, formado por diez investigadores además de doctorandos y personal en formación, lleva años trabajando en soluciones tecnológicas pensadas para territorios insulares como Canarias, donde el aislamiento de las redes eléctricas y la dependencia histórica de los combustibles fósiles complican la transición más que en otros lugares.
No es un debate abstracto para quienes viven en las islas. Canarias sigue dependiendo en gran medida de centrales térmicas, y el reto de integrar energía fotovoltaica y eólica en redes eléctricas pequeñas y aisladas, junto con el de garantizar el abastecimiento de agua mediante desalinización de bajo impacto, ya es objeto de varios proyectos europeos activos en el archipiélago. Que un congreso de este calibre eligiera precisamente Gran Canaria para su primera parada española sugiere que el trabajo realizado hasta ahora por la universidad grancanaria en este campo empieza a tener reconocimiento más allá de las fronteras regionales.
Queda por ver cuánto de lo debatido en las aulas de la ULPGC entre finales de agosto y principios de septiembre se traducirá en proyectos concretos sobre el terreno. Pero durante tres días, al menos, la isla fue el centro del debate mundial sobre cómo alimentar el futuro sin agotar los recursos del presente.