El viernes 11 de septiembre, en la Casa de la Cultura de El Paso, se apagaron las luces sobre un documental que buena parte del público en la sala había vivido en primera persona: las imágenes y las voces recogidas durante la erupción volcánica que en 2021 cambió para siempre el perfil de La Palma. Pero en lugar de una banda sonora grabada, tocaba en directo Pumuky, una de las bandas de referencia del rock indie canario, que reinterpretó en tiempo real, nota a nota, el paisaje sonoro de "Un volcán habitado", el documental de David Pantaleón y José Víctor Fuentes. Fue la apertura del Festivalito Sonorama, la sección musical de la vigésimo primera edición del Festivalito La Palma, que este año dedica su programación al cine hecho en Canarias y que permanecerá activo, entre proyecciones y conciertos, hasta el 19 de septiembre.
La programación, totalmente gratuita, se mueve con libertad entre géneros que raras veces conviven en el mismo cartel: indie, rock, reggae, soul, latin breaks, funk, electrónica underground, y las fórmulas más híbridas de la escena isleña. Tras la apertura con Pumuky, la noche del 11 continuó en la plaza Francisca de Gazmira con el concierto de Los Blody, grupo de rock que reivindica un sonido crudo y directo, alejado de las fórmulas más pulidas del pop contemporáneo, y se cerró con la sesión del colectivo palmero Graja Sound, entre reggae, soul y funk pinchados en vinilo.
Dos días después, el domingo 13, la noche más marcadamente underground del festival propuso la proyección de "Rave Culture", documental del director Eduardo Cubillo que recorre la historia de la música electrónica desde las calles de Inglaterra hasta las pistas de baile de Tenerife, seguida de un encuentro con DJ Jonay, figura pionera de la escena de club canaria desde los años noventa, capaz de fusionar breakbeat, electro y ritmos tribales en un estilo que ha marcado a toda una generación de oyentes en el archipiélago.
El festival no ha terminado: el jueves 17 de septiembre, de nuevo en la Casa de la Cultura, será el turno de Salomé Moreno, artista de Gran Canaria, con un concierto pensado para la escucha cercana más que para el baile, que repasará las canciones más significativas de su trayectoria junto a una selección de su nuevo disco "Castillos en la Arena". El sábado 19, el cierre corre a cargo de un proyecto inédito, creado especialmente para la ocasión: el encuentro entre Ant Cosmos, que lleva al escenario afrobeat, reguetón, cumbia y electrónica underground con un fuerte impacto visual, y Arístides Moreno, voz irónica y profundamente canaria capaz de moverse entre el humor, la crítica social y la ternura.
Detrás de este cartel hay una decisión productiva concreta: el Festivalito Sonorama está organizado por la productora canaria La Máquina de Coser junto a Chukumi Studio, con el respaldo del Ayuntamiento de El Paso, mientras que todo el Festivalito La Palma, nacido en 2002 y ligado desde siempre al cine digital y a la competición de cortometrajes "La Palma Rueda" rodados durante los propios días del festival, cuenta con el apoyo del Cabildo de La Palma, del Gobierno de Canarias a través de Promotur y de una red de patrocinadores públicos y privados que a lo largo de los años ha permitido al evento crecer sin perder su dimensión local.
Es quizá precisamente esa dimensión, pequeña en escala pero densa en contenido, lo que distingue al Festivalito Sonorama de los grandes festivales musicales del archipiélago: aquí la música no acompaña al cine, lo atraviesa, lo reinterpreta, lo pone en cuestión. En una semana en la que El Paso huele a proyectores encendidos y altavoces al aire libre, el público no elige entre mirar o escuchar. Hace las dos cosas a la vez.