Hay un detalle que retrata bien en qué se ha convertido el Festival Boreal en diecinueve años: este año, entre los dos cabezas de cartel de la noche del sábado, hay una banda colombiana que en 2026 celebra los treinta años de un disco, La Pipa de la Paz, publicado cuando buena parte del público del festival aún no había nacido. Andrea Echeverri y Héctor Buitrago, el núcleo de Aterciopelados, llevan a Los Silos clásicos del rock latino como Bolero Falaz y Florecita Rockera en un formato que parece pensado a propósito para un festival que siempre ha apostado más por la convivencia cultural que por la novedad a toda costa.
El casco histórico de este pequeño municipio del norte de Tenerife se prepara para acoger la decimonovena edición del festival del 16 al 20 de septiembre, con los conciertos concentrados en las noches del viernes 18 y el sábado 19. La jornada del viernes se abre con un cartel que mezcla continentes: los sudafricanos BCUC, la jamaicana Hempress Sativa, el dúo marroquí-tunecino Aïta Mon Amour, la peruana Renata Flores, junto a The Neighborhood Kids, El Veneno Crew, Rubio, The Queen of Bass, Pleito y el proyecto Jable. El sábado la noche sube de nivel con el cabeza de cartel internacional: Daddy G, fundador de Massive Attack y figura clave en el nacimiento del trip hop británico, en un DJ set que comparte escenario con los argelinos Imarhan, Throes + The Shine, Fuensanta, la brasileña Josyara, Candeleros, La Terrorista del Sabor y Xerach, además, por supuesto, de Aterciopelados.
Pero reducir el Boreal a un simple cartel musical sería perderse lo que lo distingue de un festival cualquiera. El programa incluye una exposición visual, Add Fuel Solo Show, abierta del 14 al 27 de septiembre, una residencia artística el 17 de septiembre y una agenda amplia de talleres, rutas guiadas, proyecciones, presentaciones, diálogos y formaciones, todo con entrada gratuita hasta completar aforo. A esto se suman un ecomercado y un mercado gastronómico, también de acceso libre, pensados para extender la experiencia del festival más allá del escenario y hacia las calles del pueblo.
La organización ha insistido, en las semanas previas, en que el Boreal no quiere ser solo un evento musical sino un proyecto cultural completo, construido en torno a la diversidad, la conciencia ambiental y la convivencia cultural, leídas desde una perspectiva artística, sostenible y emocional. Es un posicionamiento que con los años ha permitido al festival reforzar la proyección internacional de Tenerife, trayendo cada edición artistas de distintos continentes a un municipio que, fuera de estos cinco días de septiembre, vive a un ritmo mucho más pausado.
Las entradas para los conciertos están disponibles en la plataforma digital Tickety y en la web oficial del festival, mientras que, como se ha dicho, la mayor parte del programa sigue siendo gratuita. Para quienes se encuentren en Tenerife estos días, o estén planeando una visita al norte de la isla antes de que termine septiembre, el Boreal ofrece una experiencia difícil de replicar en otro lugar del archipiélago: ver a un pequeño casco histórico canario transformarse, durante un fin de semana, en un cruce sonoro que va de Sudáfrica a Marruecos, de Colombia al Reino Unido, sin perder por ello su escala humana.