1.807 millones de euros. Repartidos entre ocho pistas, ocho terminales, ocho islas distintas, de El Hierro a Lanzarote. Es la cifra que el Consejo de Ministros aprobó el 15 de septiembre para los aeropuertos canarios, dentro de un plan nacional, el Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA) para el periodo 2027-2031, que a nivel de toda España moviliza casi 13.000 millones de euros en la red de Aena.
Las cifras, isla por isla, cuentan prioridades distintas. Tenerife Sur, el aeropuerto que absorbe el grueso del tráfico turístico internacional, recibirá 553 millones para una remodelación integral de la terminal, además de actuaciones en el campo de vuelo y en sostenibilidad. En Gran Canaria, 336,3 millones se destinarán sobre todo a actualizar los controles de seguridad con tecnología de última generación y a reconfigurar el vestíbulo de llegadas, junto con una nueva plataforma norte. Lanzarote recibirá 327,4 millones para ampliar mostradores de facturación, controles de seguridad y pasaportes, zonas de embarque y cintas de equipaje, señal de un aeropuerto que ya hoy tiene dificultades para absorber sus flujos actuales. En Tenerife Norte, los 313 millones incluyen incluso la coordinación de los accesos con el proyecto de la TF-5, la autovía que conecta el aeropuerto con el resto de la isla.
Las islas menores no quedan al margen del plan, aunque las cifras sean lógicamente distintas. Fuerteventura verá 153 millones para la ampliación del área terminal, un nuevo sistema automático de tratamiento de equipajes e incluso una nueva torre de control. La Palma recibirá 89 millones, con actuaciones que van desde la mejora de sistemas eléctricos hasta la renovación de aerogeneradores y el aislamiento acústico. La Gomera tendrá 19 millones, destinados también a una instalación fotovoltaica en terrenos del aeropuerto, mientras que El Hierro recibirá 14,8 millones, la cifra más ajustada, para actuaciones centradas en seguridad y pavimentación.
Un detalle que cambia la lectura política de toda la operación: estos 13.000 millones de euros nacionales no salen de los Presupuestos Generales del Estado, sino de los propios ingresos del sistema aeroportuario gestionado por Aena. El ministro de Transportes, Óscar Puente, precisó que el DORA III contempla, en la práctica, una congelación de las tarifas, con un incremento medio de apenas tres céntimos de euro por pasajero al año. Es un matiz que importa para quienes temen que inversiones de esta magnitud se traduzcan automáticamente en vuelos más caros.
Queda una pregunta que el plan por sí solo no resuelve: si el crecimiento de la infraestructura bastará para seguir el ritmo de un turismo que en 2025 llevó a Canarias a más de 18 millones de visitantes, o si simplemente aplaza el mismo debate sobre la capacidad de las islas que acompaña cada temporada turística desde hace años. Cinco años son muchos para planificar un aeropuerto, pero pocos para prever cuántos pasajeros lo cruzarán de verdad en 2031.