"Cambia el rumbo o te lo llevas por delante": la IA de la ULL que vigila a los cachalotes

Scritto il 25/09/2026
da Redacción

Cuatro de cada diez. Es la proporción de cachalotes varados en Canarias durante la última década que presentan signos de colisión con embarcaciones, según los datos recogidos en una tesis doctoral defendida en la Universidad de La Laguna. Canarias figura entre los lugares con tasas documentadas más altas de choques entre barcos y cachalotes.

La autora es la bióloga Olivia Marín Delgado y su trabajo, con mención internacional, se titula New technologies applied to the study and conservation of deep diving whales in the Canary Island. Lo dirigieron Natacha Aguilar, Patricia Arranz Alonso y la ingeniera María de la Peña Fabiani.

La primera pregunta que responde es por qué el animal no se aparta. El cachalote baja a más de 2.000 metros y aguanta más de dos horas cazando. Al volver arriba entra en un reposo pasivo llamado logging: flota casi inmóvil, respira y recupera el equilibrio fisiológico. "No es que no tengan el instinto de irse, sino que no tienen la posibilidad física de hacerlo", resume la investigadora.

Las aguas del archipiélago acogen 31 especies de cetáceos, diez de ellas buceadoras profundas, entre zifios, calderones y cachalotes. Esos mismos fondos y corrientes que concentran tanta vida coinciden con rutas marítimas muy transitadas. Estudios citados por la ULL sugieren que la población podría estar en declive, con más muertes que nacimientos al año, aunque es una hipótesis todavía por confirmar.

La parte tecnológica busca actuar antes del impacto. Se trata de cámaras térmicas infrarrojas en la proa de los buques: el cetáceo, de sangre caliente, destaca contra el agua fría, igual que su soplo. El equipo las está probando en navegación real a bordo de dos buques rápidos de Fred. Olsen.

El mar canario lo pone difícil. El oleaje, el reflejo del sol, la humedad y la calima restan contraste a la imagen. Por eso Marín Delgado desarrolló un modelo de inteligencia artificial que mide la calidad de cada imagen térmica y estima la probabilidad real de detectar un cetáceo en esas condiciones. El sistema, en otras palabras, sabe cuándo puede fiarse de lo que ve.

La meta es una alerta automática en el puente de mando. La investigadora la describe sin rodeos: "Tienes un cachalote a 300 metros por la proa, cambia el rumbo o te lo llevas por delante". Según Diario de Avisos, pruebas en ferris rápidos entre 2023 y 2024 ya apuntaron a su viabilidad, aunque con aspectos que pulir antes de una implantación plena.

La tesis también mira al ruido. Los cachalotes cazan con clics de hasta 240 decibelios, el sonido biológico más potente del planeta. Con marcas acústicas adheridas por ventosas, el estudio comprobó que cambian su forma de alimentarse cuando cazan pegados al fondo y su propio eco rebota. Si les incomoda su eco, razona la autora, el ruido continuo de los motores probablemente afecta a su alimentación.

No hay fecha de implantación ni producto comercial. Hay algo menos frecuente: una universidad canaria, una naviera canaria y un problema muy canario trabajando en el mismo puente.