Cincuenta y dos horas. Es lo que aguantó en el aire el APUS NEO 18 después de despegar, en la madrugada del 21 de septiembre, desde el Canarias Stratoport for HAPS&UAS del Parque Tecnológico de Fuerteventura. Voló al este de la isla, siempre sobre el mar, hasta alcanzar los 16.400 pies y recorrer 2.400 kilómetros. Telespazio Ibérica, del grupo Leonardo, lo presenta como un doble récord europeo para este tipo de plataforma. Lo han recogido TEDAE, la asociación española de empresas aeroespaciales, y Canarias7.
Seis días antes, la misma aeronave ya había hecho historia en pequeño. Despegó hacia la medianoche del 15 de septiembre, con el aeropuerto de Fuerteventura cerrado, cruzó su espacio aéreo y, tras el amanecer, subió hasta los 15.000 pies. Aterrizó en el mismo Stratoport en la madrugada del 16, más de 24 horas después. Según La Voz de Fuerteventura, fue el primer vuelo de un pseudosatélite de larga duración en España.
El aparato impresiona por sus proporciones: 18 metros de envergadura, 12 de largo y poco más de 45 kilos. Lo fabrica Mira Aerospace, filial de la emiratí Space42, y funciona con energía solar. Es un HAPS (High Altitude Platform System), un vehículo no tripulado pensado para quedarse mucho tiempo sobre una zona y hacer parte del trabajo de un satélite, más barato y reutilizable. Durante las 52 horas, sus cámaras electroópticas e infrarrojas mandaron vídeo e imágenes en tiempo real al Centro de Geoinformación del Parque Tecnológico. El objetivo era comprobar si sirven para detectar zonas de riesgo de incendio, seguir un fuego en directo y evaluar después los daños.
Todo forma parte de ISSEC, un proyecto que gestiona el Parque Tecnológico de Fuerteventura, dependiente del Cabildo, dentro del Canarias Geo Innovation Program 2030. Lo ejecuta la UTE Telespazio Ibérica-Pegasus Aero Group y el vuelo lo opera personal del CATEC, el Centro Avanzado de Tecnologías Aeroespaciales. El dinero llega del proyecto "Biodiversidad", con fondos del Gobierno de Canarias y fondos europeos NextGenerationEU del Plan de Recuperación. No ha sido un camino corto. Los primeros vuelos, en diciembre de 2025, apenas llegaron a 2.000 pies. Para hacerlos, AESA y ENAIRE dieron la primera autorización de Europa para vuelos HAPS de gran altitud y largo alcance desde esta base. En las pruebas de septiembre también han intervenido AENA, SAERCO, la Dirección General de Aviación Civil y el Ejército del Aire y del Espacio.
Carlos Fernández de la Peña, consejero delegado de Telespazio Ibérica, lo resume así: estos récords demuestran que los HAPS "están dejando de ser una tecnología experimental".
Conviene poner las cifras en su sitio. Los 16.400 pies equivalen a unos cinco kilómetros, y estas plataformas están pensadas para trabajar mucho más arriba, en la estratosfera, por encima del tráfico comercial y del mal tiempo. El plan pasa por ganar altura en cada campaña y ampliar el radio de vuelo hasta llegar a Gran Canaria. Es un avance por etapas y la estratosfera sigue siendo, de momento, una meta.
Para Canarias hay otra lectura. Una isla que vive del turismo intenta hacerse un hueco en la aeronáutica ligera, aprovechando cielos despejados buena parte del año, espacio aéreo sobre el océano y una instalación que TEDAE describe como la primera de su tipo en territorio europeo. El próximo despegue nocturno dirá si ese hueco se consolida.