El rolo que sobraba: la spin-off de la ULPGC que convierte la platanera en fibra

Scritto il 06/10/2026
da Redacción

Cuando se corta una piña de plátanos, la planta que la dio ya ha cumplido. Queda el rolo: pesado, lleno de agua, estorbando en la finca. Hay que cortarlo y deshacerse de él. Multiplicado por los cerca de 18 millones de plataneras del archipiélago, la cifra que citaba RTVC en 2025, el asunto se convierte en un problema serio de gestión de residuos agrícolas.

Fibras Naturales Canarias nació para eso. Es una spin-off de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria que extrae fibra natural de esos rolos. El 5 de octubre, la ULPGC anunció que la empresa ha ganado el Premio al Proyecto de innovación rural de cohesión territorial en la IX edición de Innpulso Emprende. También se llevó el premio del público, votado en buena parte por las 128 ciudades de la red.

La Red Innpulso agrupa a los municipios españoles que impulsan la innovación, la ciencia y la tecnología, y está vinculada al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Su certamen conecta a las ciudades con pymes y startups de su territorio. A Fibras Naturales Canarias la presentó el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.

¿Cómo se hace? Lo explicó a RTVC, en junio de 2025, Néstor Santiago, trabajador de la empresa. Primero se deshoja el rolo para obtener una lámina. Esa lámina entra en una máquina de extracción que separa la fibra del resto. La fibra se tritura hasta hacerla polvo y se mezcla con ácido poliláctico (PLA), un bioplástico derivado del maíz. Sale una bobina de filamento para impresión 3D que funciona en impresoras convencionales.

De momento, ese filamento acaba sobre todo en tiendas de artesanía y producto local, en forma de objetos decorativos, figuras y llaveros. Es un mercado pequeño, y la empresa lo sabe. La ULPGC apunta salidas mayores para la fibra: textil, bioplásticos, construcción y alimentación animal. Del rolo salen también una pulpa y un agua que, según RTVC, la empresa intentaba certificar como fertilizante natural. No he encontrado novedades sobre esa certificación.

Una ficha de la plataforma The Circular Lab sitúa su fundación en 2021 y atribuye a la ULPGC la patente del proceso de extracción. El matiz importa: el conocimiento sale de un laboratorio universitario canario, no se importa de fuera.

El interés del proyecto está en lo que conecta. De un lado, el cultivo más emblemático de las islas y sus restos voluminosos. Del otro, sectores como los materiales compuestos o la construcción sostenible, que buscan fibras naturales para sustituir a las sintéticas. En medio, una pequeña empresa de Las Palmas que tiene que pasar del llavero a la bobina industrial.

Los premios dan visibilidad, pero no contestan las preguntas difíciles. ¿Cuánta fibra se puede sacar de forma rentable de un rolo lleno de agua? ¿Cuánto cuesta recogerla en miles de fincas pequeñas repartidas entre Tenerife, La Palma y Gran Canaria? ¿Hay algún cliente industrial dispuesto a comprometer volúmenes estables? Por ahora no hay respuestas públicas.