Una isla con millones de turistas genera también toneladas de restos: comida, aceites, materia orgánica. ¿Qué se hace con ellos? En Canarias, una respuesta en construcción se llama TOURISM2FUEL.
Es uno de los seis proyectos que financia la Consejería de Universidades, Ciencia e Innovación y Cultura en la convocatoria de 2026 de infraestructuras de investigación y equipamiento científico-técnico, resuelta el 17 de septiembre. El importe adjudicado es de 2.968.558,54 euros, tras ampliar la dotación inicial de 2 millones. Las ayudas las gestiona la ACIISI y se enmarcan en el Programa FEDER Canarias 2021-2027, con una cofinanciación europea del 85%.
TOURISM2FUEL corresponde al Instituto Tecnológico de Canarias (ITC), con 511.338,68 euros. La descripción oficial habla de una plataforma científico-tecnológica para convertir residuos del turismo en biocombustibles, es decir, combustibles de origen renovable obtenidos de materia orgánica. Hay que ser prudente: las fuentes consultadas no explican el proceso técnico, los plazos ni las cantidades previstas. No sabemos qué residuos se usarán ni dónde se instalará.
El contexto ayuda. El ITC lleva años trabajando en biocombustibles y biorrefinerías; en sus proyectos aparece, por ejemplo, BIOGREENFINERY. Pero lo verificado aquí es solo la financiación de TOURISM2FUEL, no resultados.
El mismo paquete incluye otras cinco iniciativas. PLOCAN recibe 592.800 euros para Harshlab Offshore, una infraestructura de ensayo en mar abierto para materiales y tecnologías, y 443.040 para un sistema autónomo de observación oceánica. La fundación del parque científico de la ULPGC obtiene 504.132,38 euros para una sala blanca ISO 7/ISO 5 de microelectrónica y semiconductores. El CSIC recibe 553.440 euros para CALIMA, citometría avanzada, y 363.807,48 para una plataforma de proteómica.
La consejera Migdalia Machín afirmó que «Canarias necesita generar conocimiento propio» sin perder la conexión con las redes científicas internacionales. El Español recordó el 28 de septiembre que, además, se destinan 11,5 millones en 2026 a programas de talento investigador e innovador.
Queda una cuestión práctica: el valor de un proyecto como este se medirá cuando se sepa cuántos residuos trata y a qué coste. Para un archipiélago que importa casi todo el combustible que consume, incluso una recuperación parcial sería un resultado tangible. Por ahora es una plataforma financiada, no una planta en funcionamiento.