El martes 13 de octubre, en Dublín, dos personas subieron al escenario a recoger un premio que habla de una isla a dos mil kilómetros de distancia. Jafeth Alonso, director general de Universidades e Investigación del Gobierno de Canarias, y Baltasar Peñate, jefe del Departamento de Agua del Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) y coordinador de DESAL+, recibieron el «Water-Oriented Living Lab of the Year Award 2026», concedido por Water Europe dentro de los Water-Smart Awards, durante la conferencia Water Innovation Europe.
DESAL+ Living Lab se impuso a otros tres finalistas en una categoría estrenada este año dentro de la red de laboratorios de innovación abierta de Water4All. El periodo de evaluación iba de octubre de 2025 a septiembre de 2026. La convocatoria de Water Europe fija los criterios: cocreación de soluciones sostenibles con actores diversos, demostración y validación de tecnologías en condiciones reales, capacidad de movilizar inversión y contribuciones medibles a una economía del agua más resiliente.
¿Qué es, en concreto? Una plataforma canaria de investigación y experimentación colaborativa en desalación y tecnologías del agua, creada en 2017 y liderada por el ITC. Opera 24 plantas piloto de desalación en 11 áreas de prueba, y trabaja en eficiencia energética, integración de renovables, digitalización y valorización de la salmuera. La forman seis entidades: ITC, ACIISI, Universidad de La Laguna, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, SPEGC y la Mancomunidad de Ayuntamientos del Norte de Gran Canaria, además de una red de colaboradores. El modelo es el de la «cuádruple hélice»: universidad, administración, empresa y sociedad civil.
Para quien vive en Canarias, la desalación no es un asunto de congreso. Algunas islas dependen en gran medida del mar para beber, y un kilovatio hora ahorrado en cada metro cúbico producido se nota, tarde o temprano, en el recibo del agua. Un ejemplo concreto del ITC es DESALRO 2.0, la planta experimental de Pozo Izquierdo, en Gran Canaria, que en diciembre de 2025 recibió del Guinness World Records el reconocimiento de planta desaladora de menor consumo energético del planeta: 1,794 kWh por metro cúbico, a escala industrial y con una capacidad de 2.500 metros cúbicos al día. Forma parte de la plataforma DESAL+.
La candidatura se preparó en el marco del proyecto IDIWATER, cofinanciado al 85 % por el programa Interreg MAC. El premio coincidió con la publicación del «Atlas de Water-Oriented Living Labs 2026» de Water4All, que recoge infraestructuras de 13 países e incluye DESAL+.
Peñate lo dijo así: el premio reconoce casi diez años de trabajo colectivo. La consejera de Universidades, Ciencia e Innovación, Migdalia Machín, añadió que demuestra que Canarias cuenta con conocimiento, profesionales e infraestructuras tecnológicas para afrontar los retos del agua.
Queda una pregunta que los comunicados no contestan: cuánta de esta tecnología ha salido ya de los laboratorios y está en las plantas que abastecen de verdad a la población y a la agricultura, y con qué ahorros. El reconocimiento premia el método y los resultados de investigación. Para medir el efecto en el recibo habrá que esperar a otros datos.