Un paciente de La Gomera es atendido en Tenerife y vuelve a casa. Su médico de familia lo ve una semana después. ¿Qué probabilidad hay de que tenga a mano, enseguida y sin llamar por teléfono, las pruebas hechas en el otro hospital? En Canarias la respuesta depende todavía del sistema informático que use cada centro. El lunes 19 de octubre el Consejo de Gobierno autorizó el gasto para cambiarlo: 37,2 millones de euros, en concreto 37.230.953, para una historia clínica electrónica única.
El proyecto se llama Magec HCE. Será una plataforma corporativa para gestionar la documentación clínica de los pacientes en todos los centros sanitarios públicos del archipiélago, con el fin de homogeneizar procesos y garantizar la continuidad asistencial entre niveles. Hoy, según las fuentes, los profesionales trabajan con herramientas informáticas distintas según el centro, y unificar es una demanda antigua.
El contrato dura 60 meses e incluye desarrollo, instalación, configuración, implantación y mantenimiento del sistema, por procedimiento abierto. El despliegue será progresivo y la implantación completa está prevista para 2031. Ninguna de las fuentes que hemos leído indica qué empresa se hará con el contrato, así que por ahora no podemos decirlo.
Magec HCE no parte de cero. Se apoya en el Visor de Historia Clínica Unificada, la herramienta que ya permite a los profesionales consultar la historia de un paciente con independencia de dónde haya sido atendido. El siguiente paso es sustituir los sistemas separados por uno solo.
Hay un capítulo sobre inteligencia artificial que conviene leer con cautela. El proyecto incluye mecanismos para extraer y normalizar la información clínica para análisis avanzados, y su arquitectura está pensada para dar soporte en el futuro a herramientas de IA, que se desplegarán según las necesidades clínicas y los requisitos aplicables, para la práctica clínica, la gestión sanitaria y la planificación del servicio. No se habla de herramientas ya listas: se prepara el terreno. El proyecto se alinea con la Estrategia de Salud Digital del Sistema Nacional de Salud y con las políticas europeas y regionales.
¿Por qué importa a quien vive aquí? Porque la insularidad convierte la fragmentación de datos en un problema concreto. Quien se desplaza entre islas para una consulta de especialista, quien cambia de residencia y quien vuelve a la sanidad pública tras años en la privada son los casos en que una historia única se nota. La consejera de Sanidad, Esther Monzón, presentó la inversión como un paso hacia un acceso unificado en un territorio disperso.
Quedan preguntas abiertas que las fuentes no resuelven: cuánto tiempo hará falta de verdad, cómo se gestionará la privacidad de los datos y cómo se formará a los profesionales. 2031 queda lejos, pero la señal es clara: la sanidad canaria apuesta por una plataforma, no por una suma de parches.