La resolución lleva el número 533/2026 y está firmada el 15 de octubre. Antes de eso hubo dos peticiones seguidas de la Cofradía de Pescadores Nuestra Señora de los Reyes: el 6 de octubre pidió revisar el régimen del marisqueo a pie en El Hierro y el 13 propuso abrir, de forma temporal, la zona noroeste. La Dirección General de Pesca respondió en dos semanas escasas.
El permiso afecta a la costa entre Arco la Tosca y Morro los Cochinos, y es válido hasta el 30 de noviembre de 2026. Cubre tres especies: Patella ulyssiponensis aspera, Patella rustica/piperata y Patella candei crenata. Es una autorización para la recolección profesional, solicitada por la cofradía, y hay que respetar las tallas mínimas, los límites de captura y el resto de la normativa, que sigue siendo la Orden del 2 de mayo de 2011.
Conviene no leer más de lo que dice. La veda general sigue en pie. Lo que se ha concedido es una excepción temporal para un tramo concreto de costa, sin cambiar el régimen de protección. Y las fuentes consultadas no dan cupos en kilos ni el número de profesionales que podrán salir al litoral, así que no se puede calcular cuánto producto saldrá de aquí al 30 de noviembre.
La lapa es un buen termómetro de cómo se gestiona el sector primario en una isla pequeña. Vive en la franja de marea, se recolecta a mano y, si se saca demasiada, la roca tarda años en recuperarse. Para decidir, la Dirección General de Pesca ha tenido en cuenta muestreos de la Universidad de La Laguna de 2024. Son datos de hace dos años, y la propia Consejería lo reconoce, porque ya tiene prevista una actualización.
Esa actualización llegará en 2027 y se hará a través de Tragsatec, la empresa pública de ingeniería agraria y medioambiental. El estudio revisará el estado de las poblaciones de lapa en El Hierro, y de sus resultados dependerá si las condiciones de protección y aprovechamiento se mantienen o cambian. Primero se abre una ventana corta, y después se mide.
El consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria, Narvay Quintero, defendió que las restricciones se revisen de manera periódica, según el estado del recurso, las necesidades de los profesionales y la información científica que haya. Si se mira con atención, el mensaje es que la veda deja de ser una norma fija y pasa a ser una regla que se recalibra con datos. Eso puede jugar a favor o en contra del sector, según lo que digan los números de 2027.
Queda una pregunta sin respuesta en los textos publicados: cómo se comprobará que la recolección respeta de verdad tallas y límites en un litoral tan escarpado como el noroeste herreño. La Administración no lo detalla.
Para la isla más pequeña y occidental del archipiélago, donde la pesca artesanal pesa más que en otros sitios, lo que está en juego es demostrar que se puede recoger sin vaciar la costa. El plazo es corto, hasta el 30 de noviembre, y el examen real llega el año que viene.