Ropa usada: ¿quién la recoge en Canarias?

Scritto il 29/10/2026
da Redacción

¿Qué pasa con una camiseta cuando dejamos de ponérnosla? Para muchos es el contenedor o la bolsa a la puerta de una tienda. El lunes 26 de octubre, en La Industrial de Tegueste, en el norte de Tenerife, quienes trabajan de verdad en esa pregunta se sentaron a la misma mesa: el programa IRLab (Islas Responsables Lab) del Gobierno de Canarias organizó una jornada sobre economía social y economía circular, con los residuos textiles en el centro.

Algunas cifras de contexto, facilitadas por el Gobierno: en las islas hay unas 3.500 empresas de economía social, que dan empleo directo a casi 20.000 personas, más de la mitad mujeres. El comunicado no dice cuántas son cooperativas ni cuántas se dedican al textil, así que no podemos estimar qué peso tiene el sector de los residuos dentro de esas cifras.

Abrió la jornada Alfonso Cabello, para quien la economía social hace el sistema económico más humano y favorece el empleo de calidad. Dijo que la economía circular va más allá del reciclaje porque incluye trabajo digno para personas vulnerables, y pidió a las administraciones que apoyen a las empresas de inserción en la gestión de residuos. Blanca Pérez, consejera de Medio Natural del Cabildo de Tenerife, habló de iniciativas en el sector textil impulsadas por la Dirección Insular de Residuos. Aridane González, presidente del comité de expertos sobre cambio climático, defendió que el paso a un modelo circular podría reducir las emisiones y la dependencia exterior del archipiélago.

La parte más concreta la aportó Ana Gómez, de AERESS, la asociación de recuperadores de economía social: explicó las obligaciones de la nueva ley de residuos, entre ellas la recogida selectiva de textiles, las cuotas de reserva para empresas de inserción y la futura responsabilidad ampliada del productor. En la práctica, quien pone ropa en el mercado deberá hacerse cargo de en qué se convierte. El comunicado no precisa plazos ni cómo se aplicarán estas reglas en las islas; para eso harán falta otras fuentes.

Alrededor de esas intervenciones, las experiencias. Se presentaron Re-viste y la Fundación Deixalles. Una mesa sobre las empresas de inserción en Canarias reunió a la Fundación Ataretaco, la Fundación Isonorte, Hiebra Social, la Red Anagos y el proyecto Textil de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Otra trató la compra pública responsable, con representantes de la Dirección General de Calidad Ambiental, de residuos de Tenerife, del Observatorio Canario de la Contratación Pública Responsable y de Adeican, la asociación de empresas de inserción. La jornada terminó con un taller sobre la «huella textil colectiva», pensado para implicar a ciudadanía y ayuntamientos.

Días antes, en La Orotava, la Semana Tenerife Moda + Sostenible (19 al 23 de octubre) había abordado el mismo asunto desde el lado de los diseñadores. Alejandro Molowny, director insular de Residuos, dijo allí que la economía circular no consiste únicamente en reciclar, sino en evitar que los materiales se conviertan en residuo demasiado pronto. Las dos iniciativas, organizadas por entidades distintas, indican que el textil ha entrado en la agenda pública canaria.

Queda por aclarar cuánto textil se recoge hoy en las islas y adónde va: los documentos leídos no aportan toneladas ni porcentajes. Para quien vive aquí, la pregunta práctica es más sencilla. ¿Dónde llevo la ropa que no uso? ¿Y quién trabaja, al final de la cadena, con ella? Las empresas de inserción sostienen que tienen parte de la respuesta, y la nueva ley podría convertir esa reivindicación en una obligación de reserva. Veremos cómo se aplica.