Pruebe a reservar un vuelo a El Hierro con salida el viernes por la tarde y regreso el domingo. Según informó RTVC el 29 de octubre, en los próximos cuatro meses no queda ni una plaza. El agente de viajes Daniel Morales señala el vuelo de las 16:45 desde Tenerife como el más demandado.
La consejera de Turismo, Transportes y Comunicaciones de la isla, Davinia Suárez, no niega que la oferta haya crecido. Pero la considera todavía corta: “A pesar de que ha crecido la oferta de plazas aéreas, sigue siendo insuficiente”. Binter, por su parte, afirma que ha añadido más de 6.000 plazas hacia El Hierro respecto al año anterior.
¿Por qué ha subido la demanda? Suárez lo vincula al crecimiento de visitantes y residentes tras la pandemia y menciona también el nuevo auditorio de La Peña, que atrae turismo de congresos. El artículo no aporta más cifras, así que conviene no sacar conclusiones sobre cuántos viajan por trabajo y cuántos por ocio.
El problema tiene además una segunda cara, la de quien vive en la isla. Un fin de semana sin plazas significa estudiantes que no pueden volver a casa, familias que no se ven, citas médicas aplazadas. RTVC no entra en esos casos, pero la lógica es sencilla: si las plazas se agotan para un turista, se agotan también para un residente.
En ese contexto llegó la noticia del 23 de octubre. El ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, anunció en un desayuno de Nueva Economía Fórum que el Gobierno publicará una obligación de servicio público (OSP) para la conexión aérea entre La Palma, La Gomera y El Hierro. Es una reivindicación antigua de las tres islas, que quieren frecuencias garantizadas en los vuelos directos entre ellas.
Cuatro días después, el 27 de octubre, el coordinador general de Binter Canarias, Santiago Guerra, dijo en la jornada “Canarias hacia el Futuro” de Europa Press que la compañía se presentará al concurso: “Cuando salga ese concurso, evidentemente apostaremos por ello”. Guerra vinculó la decisión con el objetivo de reducir los efectos de la insularidad con conexiones de frecuencias y tarifas determinadas.
Conviene no mezclar las dos historias. La OSP afecta a los vuelos entre las tres islas occidentales, mientras que el vuelo más demandado del fin de semana, según el agente de viajes, sale de Tenerife. Las fuentes consultadas no dicen que la nueva obligación vaya a resolver el problema del viernes a las 16:45, pero tampoco dicen lo contrario.
¿Qué falta por saber? Casi todo. Las fuentes no indican frecuencias, tarifas, importes ni fecha de licitación, que por ahora no se ha convocado. Tampoco sabemos si el concurso estará abierto a otras compañías ni si Binter lo ganará.
Para quien planifica un viaje, el consejo práctico es obvio pero útil: reservar con mucha antelación y valorar los días laborables, cuando la isla está más tranquila. Para quien gobierna las islas, la pregunta es más incómoda. ¿Cuántas plazas necesita una isla pequeña para que el éxito turístico no se convierta en una puerta cerrada para sus propios vecinos? De momento, nadie lo ha dicho.