El martes 15 de septiembre la Comisión Federal de Comercio de EE. UU. (FTC) reconoció “renoa” como categoría propia de fibra para prendas de vestir, la primera en casi 25 años tras el PLA de 2002. La fabrica Everbloom, una startup de Nueva York, regenerando residuos ricos en queratina, como retales de cachemir y lana y la pelusa de plumas y plumón de la industria de la ropa de cama. La primera prenda a la venta se espera en el segundo trimestre de 2027, según el cofundador y director ejecutivo, Sim Gulati, entrevistado por TechCrunch el 1 de noviembre.
El proceso, tal como lo describe TechCrunch, parte de residuos triturados hasta convertirse en polvo, mezclados con un biopolímero biodegradable y extruidos en fibras que imitan las naturales. Textile World añade que los residuos se purifican en forma de proteína y se refuerzan, y que la fibra funciona en la maquinaria de hilatura existente. La queratina es la proteína de la que están hechas la lana, las plumas y el pelo, y por eso estos residuos sirven para imitar el cachemir.
La inteligencia artificial interviene en la parte más difícil. La composición de los residuos cambia de un lote a otro, lo que hace irregular la producción. Braid.AI, la plataforma de Everbloom, predice cómo se comportará cada lote en suavidad, resistencia y tintado antes de producirlo. Según la empresa, el ciclo de desarrollo pasó de unos dos meses de pruebas de laboratorio a unas dos semanas.
El periodista de TechCrunch vio en la sede neoyorquina un jersey, unos guantes de punto y una bufanda. La bufanda se había lavado, secado en secadora y usado durante meses sin bolitas y, según Gulati, sin encoger. Una mezcla de 80 % cachemir y 20 % renoa le pareció “extremadamente cercana” a la original. Las primeras prendas llevarán más o menos ese 20 % de renoa: en un jersey de 300 gramos serían unos 60 gramos (estimación de la redacción).
En lo ambiental, las cifras son de la empresa. Everbloom afirma que usa hasta un 99 % menos de tierra y agua y emite hasta un 92 % menos de gases de efecto invernadero que la seda, el cachemir, la lana y el poliéster biorregenerado, y cita una evaluación de Boundless Impact Research & Analytics. La cifra de terreno depende también de que no hagan falta pastos: TechCrunch recuerda que el cachemir está ligado a daños ambientales por el pastoreo de cabras en Asia Central. Textile World cita una estimación del sector de más de 20.000 millones de libras al año de residuos ricos en queratina, unos 9 millones de toneladas (conversión de la redacción); no es la capacidad de Everbloom. La ronda de financiación la lidera Hoxton Ventures.
Quedan puntos abiertos. No se han dado a conocer volúmenes, capacidad de producción ni precio: Everbloom solo dice que podría costar menos que el cachemir. No se ha nombrado a ninguna marca socia, aunque la empresa habla de varios programas comerciales en marcha. Los datos ambientales no se han verificado de forma independiente. El reconocimiento de la FTC rige en Estados Unidos y no se ha informado de solicitudes en otros mercados. Tampoco está claro cuánto del acabado resiste el paso de la muestra a la producción industrial: Gulati sostiene que el acabado comercial eliminará las diferencias restantes sin dañar la lavabilidad ni la estabilidad.
Para quien compra hoy no cambia nada: no hay prendas con renoa a la venta. Everbloom dijo que se anunciarán más acuerdos con marcas y fabricantes en los próximos meses.