Un equipo del Departamento de Medicina Física y Farmacología de la Universidad de La Laguna (ULL) ha revisado 18 estudios sobre 13 plantas endémicas de Canarias y concluye que todas presentan actividad analgésica o antiinflamatoria. La revisión, publicada en la revista Ars Pharmaceutica, fue dada a conocer por la universidad el martes 3 de noviembre de 2026. En algunas pruebas las plantas superan al fármaco de referencia, pero las autoras precisan que los resultados todavía no permiten usarlas como tratamientos médicos.
No es una experimentación nueva ni un estudio con pacientes: es una revisión de la literatura científica, firmada por investigadoras de la ULL junto con farmacéuticas de Tenerife y Madrid. El comunicado habla de “las autoras” sin señalar a una responsable principal. El objetivo era saber qué pruebas existen, qué especies y qué partes de la planta se han estudiado y qué potencial terapéutico tienen. Los ensayos recopilados van del test de Siegmund al writhing, de la formalina al tail-flick y al hot-plate, modelos experimentales para medir dolor e inflamación, y muchos datos proceden de experimentos con animales.
Las cifras más altas corresponden a cuatro especies. El extracto acuoso del saúco canario (Sambucus palmensis) inhibió el dolor en un 89,04 %, frente al 73,97 % del ibuprofeno. El extracto metanólico de la zarzaparrilla canaria (Smilax canariensis) llegó al 76,67 %, frente al 59,56 % del piroxicam, otro antiinflamatorio. La fracción de cloroformo de la Sideritis candicans var. eriocephala, conocida como chahorra o chagorro, marcó un 73,24 %, frente al 37,94 % del ibuprofeno en la misma prueba. El extracto acuoso de la leña santa (Neochamalea pulverulenta) alcanzó el 95,90 % a una dosis, cerca del 100 % del ibuprofeno. En la práctica, el porcentaje indica cuánto reduce la sustancia el efecto doloroso o inflamatorio provocado en la prueba.
Las tres especies de Hypericum analizadas (canariense, glandulosum y reflexum) redujeron el dolor en algunas pruebas, sin superar al ibuprofeno, y H. reflexum mostró actividad solo con una parte de sus extractos. Entre las demás especies citadas están el drago (Dracaena draco), la cañaheja (Ferula linkii) y el mocán (Visnea mocanera). Algunas plantas muestran una acción tanto periférica como central. El 69,2 % de los endemismos analizados tiene más de una parte utilizable, y las infusiones están entre las formas de uso más extendidas en la medicina popular.
Las autoras son prudentes. La literatura disponible sigue siendo limitada, algunos resultados son inferiores a los fármacos de referencia o no son estadísticamente significativos, y los datos experimentales no permiten establecer su uso como tratamientos. El comunicado no indica quién financió el trabajo ni anuncia estudios posteriores: pide continuar la investigación para precisar los mecanismos de acción y el posible uso farmacológico.
Hoy quien lea esto no tiene que hacer nada. Una revisión de este tipo no es una indicación para sustituir un medicamento por una infusión de plantas silvestres, y ante un dolor o una inflamación persistentes la vía sigue siendo el médico o el farmacéutico. El texto completo de la revisión está en Ars Pharmaceutica.