En 2026 el perfil de los turistas que eligen las Islas Canarias muestra una mayor diversidad y una menor estacionalidad que en la década anterior. El informe mensual del Instituto Canario de Estadística (ISTAC) publicado en febrero revela que los flujos internacionales llegaron a 18,6 millones de llegadas, un aumento del 9,4 % respecto a 2022. Lo que más sorprende a los operadores turísticos es la composición demográfica: la cuota de visitantes entre 25 y 45 años subió al 38 % (desde el 26 % en 2019), mientras que la presencia de familias con niños menores de 12 años casi se duplica, pasando del 12 % al 22 %.
Esta transformación está vinculada estrechamente al “Digital Nomad Visa” español, activado en 2023. Según el Ministerio de Turismo, las solicitudes de visado crecieron un 57 % en 2024 y un 84 % en 2025, concentrándose principalmente en Tenerife (45 % de las peticiones) y Gran Canaria (32 %). Los nuevos “nómadas digitales” prolongan su estancia media de 12 a 28 días y gastan, en promedio, 1 260 euros por semana, casi el doble del gasto semanal de los turistas tradicionales, según el balance semestral del Banco de España (abril 2026).
Al mismo tiempo, aumentó la proporción de viajeros procedentes de mercados no tradicionales. Eurostat señala un crecimiento del 21 % de llegadas desde Alemania del Este y del 30 % desde Polonia, mientras que las visitas del Reino Unido, antes dominantes, cayeron un 12 % debido a la devaluación de la libra. La Organización Mundial del Turismo (UNWTO) clasificó a Canarias como destino “emergente para turismo experiencial”, con una demanda creciente de actividades al aire libre (senderismo, surf, turismo astronómico) que elevó el gasto medio por experiencia de 85 a 132 euros por persona.
El efecto económico ya se percibe. El año fiscal 2025 mostró un aumento del 15 % de ingresos para la restauración (ISTAC) y un 19 % de crecimiento en los servicios de alquiler de equipos deportivos, impulsados por una ocupación hotelera que pasó del 78 % al 87 %. No obstante, la presión sobre los precios de los alquileres a medio‑largo plazo es evidente: el alquiler medio de un piso de dos habitaciones pasó de 560 a 735 euros al mes entre 2022 y 2025, encareciendo el coste de vida local. El Consejo Insular propuso, en marzo 2026, un límite máximo del 10 % de incremento anual para los contratos de alquiler a largo plazo, medida que aún se debate en el parlamento.
¿Qué se prevé para los próximos cinco años? Los investigadores de la Universidad de La Laguna, citados en una audiencia parlamentaria (junio 2026), describen tres escenarios. En el optimista, la continuidad de los incentivos a los nómadas digitales, sumada a inversiones en transporte interno (metro ligero en Tenerife, previsto para 2027) y en la red de fibra óptica (Fiber Canarias, ya con 98 % de cobertura), podría generar un crecimiento medio anual del 2,4 % del PIB regional hasta 2031, creando más de 8 000 puestos de trabajo cualificados. En un escenario prudente, un “tax‑cap” sobre los alquileres y una mayor competencia de destinos alternativos (Madeira, Malta) moderarían el crecimiento al 1,2 % anual, pero mantendrían estable el nivel de gasto turístico. Finalmente, el escenario de “estancamiento” advierte que, sin una política coordinada, la presión sobre la vivienda podría desviar a los visitantes de estancia medio‑larga hacia destinos más baratos, con una pérdida estimada de 150 millones de euros en ingresos fiscales para 2029.
En síntesis, el turista canario de hoy es más joven, tiende a estancias prolongadas y busca experiencias auténticas, en contraste con el visitante tradicional. El sector debe equilibrar la oportunidad de crecimiento económico con la sostenibilidad habitacional y la conservación del patrimonio natural, para no sacrificar la atractivo que ha convertido a las islas en un referente global del turismo.