Cien mil millones de dólares es más que el producto interior bruto anual de varios países europeos. Es también, según informó BNN Bloomberg el 13 de agosto y recogieron después varios medios financieros, la valoración que baraja Vantage Data Centers al estudiar una salida a bolsa, una operación que, de confirmarse, se convertiría en la mayor oferta pública inicial jamás realizada en la historia del sector de los centros de datos.
Vantage está respaldada por el fondo de capital privado Silver Lake y por el inversor de infraestructuras DigitalBridge Group, y según las fuentes citadas por los medios financieros estaría valorando en paralelo también la opción de una venta, como alternativa a la cotización en bolsa. La operación, de concretarse como IPO, podría recaudar alrededor de 10.000 millones de dólares en capital nuevo, una cifra que por sí sola supera el valor de mercado de muchas empresas cotizadas de tamaño medio.
El motivo por el que una empresa que posee y gestiona naves llenas de servidores puede alcanzar una valoración así tiene que ver con la posición que ocupa dentro de la cadena de suministro de la inteligencia artificial. Vantage ya ha colaborado con Oracle y OpenAI en la construcción de un campus de centros de datos en Wisconsin, vinculado a Stargate, la empresa conjunta entre SoftBank, OpenAI y Oracle que busca levantar infraestructura de inteligencia artificial por un valor total de hasta 500.000 millones de dólares. En un momento en que la demanda de potencia de cómputo para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial crece más rápido que la capacidad disponible, quien controla los terrenos, la energía y los sistemas de refrigeración necesarios se encuentra en una posición negociadora poco habitual.
Vantage no es un caso aislado. Según un análisis de SiliconAngle, otros cuatro operadores de centros de datos estarían estudiando en este mismo periodo una salida a bolsa, señal de que el mercado financiero considera que este es un buen momento para inyectar capital fresco en un sector que, hasta hace pocos años, permanecía relativamente alejado del foco de Wall Street. El cambio de percepción es evidente: los centros de datos, antes vistos como infraestructura técnica poco llamativa, se han convertido en uno de los activos más disputados por los inversores institucionales a escala global.
Queda por ver si una valoración tan alta resiste la prueba de los hechos. El sector de la inteligencia artificial generativa sigue creciendo, pero varios analistas financieros, entre ellos algunos citados por medios como el Financial Times, han advertido en repetidas ocasiones del riesgo de una burbuja en las inversiones en infraestructura ligada a la IA, alimentada por expectativas de crecimiento de la demanda que podrían no cumplirse en los plazos previstos. Una IPO de 100.000 millones de dólares, en este contexto, no es solo una operación financiera: es también una apuesta pública sobre cuánto durará la carrera por construir infraestructura de inteligencia artificial, y sobre quién estará dispuesto a pagar la factura.

