La inteligencia artificial ha dominado el debate inversor en 2025. Pero un reciente análisis de GAM Investments, firmado por Julian Howard, Chief Multi-Asset Investment Strategist, lanza una pregunta incómoda que merece ser respondida también desde las Islas Canarias: ¿qué ocurre si la IA no cumple las expectativas? ¿Cómo afectaría eso a nuestro tejido empresarial y a nuestra economía?
El entusiasmo global y sus sombras
Los mercados bursátiles estadounidenses han vivido un año 2025 impulsado en gran medida por las expectativas en torno a la IA. El índice S&P 500 ganó un 17,9%, mientras que el sector tecnológico y el de servicios de comunicación registraron rendimientos del 24% y el 33,6% respectivamente. Detrás de estas cifras están las grandes apuestas de las llamadas "Magnificent Seven" —Alphabet, Apple, Amazon, Meta, Microsoft, Nvidia y Tesla— con inversiones estimadas solo para Alphabet de 175.000 millones de dólares.
Sin embargo, el informe de GAM recoge un dato revelador procedente de una encuesta armonizada entre cuatro países —Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Australia—: aunque el 75% de las empresas ya usa la IA de algún modo, el 86% de los encuestados afirma no haber visto ninguna mejora significativa de la productividad.
La razón es clara: la mayoría de las empresas usa la IA como herramienta auxiliar —un chatbot más sofisticado, una función de autocompletado mejorada— en lugar de integrarla de manera profunda y autónoma en sus procesos. GAM lo llama el "adoption gap", la brecha entre la adopción superficial y la transformación real.
¿Y en Canarias?
Las Islas Canarias no son ajenas a esta dicotomía. Con una economía basada en el turismo, los servicios y una creciente apuesta por la innovación y la economía digital, el archipiélago se encuentra en una encrucijada.
En el sector turístico, que representa más del 35% del PIB canario, la IA ya asoma en forma de chatbots de atención al cliente, sistemas de revenue management y herramientas de personalización de ofertas. Sin embargo, la integración real —capaz de gestionar reservas, incidencias y experiencias de principio a fin de manera autónoma— todavía es testimonial entre las empresas locales. Estaríamos, exactamente, en esa "modalidad piloto" que describe el informe de GAM.
En el comercio y las pymes, que conforman la mayor parte del tejido productivo canario, la adopción de la IA es aún más incipiente. La inversión necesaria para integrarla de verdad resulta disuasoria para negocios con márgenes ajustados. Si la prometida revolución de productividad no llega, las empresas que hayan apostado fuerte por la tecnología podrían encontrarse con costes elevados y beneficios escasos.
En el mercado laboral, el informe señala un dato llamativo: desde 2022, los salarios reales en el sector servicios —contables, vendedores, atención al cliente— han subido, no bajado, lo que indica que la IA aún no ha desplazado empleo de forma masiva. En Canarias, donde el empleo en servicios es estructural, esta es una noticia relativamente tranquilizadora a corto plazo. Pero también puede ser una señal de que las empresas locales están perdiendo competitividad frente a competidores que sí logren implementar la IA con éxito.
El riesgo de la "burbuja de fibra óptica"
GAM lanza una advertencia histórica: los miles de millones invertidos en infraestructura de IA podrían seguir el mismo camino que la fibra óptica a finales de los años 90. Las infraestructuras fueron construidas, pero la burbuja estalló antes de que se rentabilizaran. Para Canarias, que busca posicionarse como hub tecnológico del Atlántico —con proyectos como el Cable Submarino Gran Canaria o las iniciativas de atracción de nómadas digitales—, esta advertencia es pertinente: apostar por infraestructura digital es necesario, pero debe hacerse con criterio y horizonte temporal realista.
Las oportunidades más allá de la IA
Precisamente aquí el informe de GAM aporta una lectura optimista que también tiene su traducción canaria. Si la IA decepciona, el mercado buscará nuevos liderazgos. El informe señala varias direcciones:
- Tecnología de consumo alternativa: Los smart glasses (gafas inteligentes) de Meta o los asistentes de Amazon podrían abrir un nuevo ciclo tecnológico. Para el sector turístico canario, estas tecnologías ofrecen posibilidades reales: visitas guiadas con realidad aumentada, experiencias inmersivas en espacios naturales, traducción simultánea para turistas internacionales.
- Sectores tradicionales con sólidos fundamentales: El informe recuerda que los bienes de consumo básico —Walmart, Costco, Coca-Cola— han rendido un 15,8% en 2025. Para Canarias, sectores como la agricultura de exportación (plátano, tomate), la pesca artesanal de calidad o la artesanía local representan ese tipo de activos: negocios con demanda estable, poco expuestos a la volatilidad tecnológica.
- Diversificación geográfica: GAM cita los mercados emergentes como oportunidad ante un posible debilitamiento del dólar. Las Islas Canarias, por su posición geoestratégica entre Europa, África y América, tienen una ventaja competitiva natural para convertirse en plataforma de negocios con África Occidental, un mercado en expansión que cada vez atrae más atención inversora.
Conclusión: prudencia y diversificación, también en casa
El mensaje final del informe de GAM es el de un inversor prudente: no descartar la IA, pero tampoco construir toda la estrategia sobre ella. Mantener una cartera diversificada, atenta a múltiples fuentes de crecimiento.
Para las empresas canarias, la lección es la misma. Explorar y adoptar la inteligencia artificial, sí —pero con realismo sobre los plazos y los costes—. Al mismo tiempo, fortalecer lo que ya funciona: el turismo de calidad, la economía azul, la conexión con África, la captación de talento digital y la apuesta por energías renovables, un sector donde Canarias ya figura entre los referentes europeos.
La IA puede ser el futuro. Pero el presente, también en las Islas, lo construyen las personas, los negocios y las decisiones que se toman hoy con los pies en la tierra.

