Una sala sin polvo en Las Palmas: Canarias invierte en chips, océano y residuos hoteleros

Scritto il 28/09/2026
da Redacción

En una sala blanca ISO 5, cada metro cúbico de aire puede contener como máximo unos pocos miles de partículas mayores de media micra. En el aire de una oficina corriente hay millones. Ese es el entorno que exige trabajar con microchips y semiconductores, y la Fundación Canaria Parque Científico Tecnológico de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) está a punto de completarlo. Recibirá 504.132,38 euros para culminar la dotación, adecuación, puesta en marcha y certificación de su Sala Blanca ISO 7/ISO 5.

Es parte de un paquete mayor. El 17 de septiembre, la Consejería de Universidades, Ciencia e Innovación y Cultura que dirige Migdalia Machín resolvió la convocatoria 2026 de infraestructuras de investigación y equipamiento científico-técnico. Concedió 2.968.558,54 euros a seis proyectos de PLOCAN, el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC), el CSIC y el parque científico de la ULPGC. La convocatoria nació con 2 millones y se amplió hasta 3,25 durante su tramitación. Se financia con el Programa FEDER Canarias 2021-2027, con una cofinanciación europea del 85%. El Español volvió sobre ella el 28 de septiembre en su sección de innovación.

La sala blanca es el proyecto más llamativo, precisamente porque Canarias no es tierra de semiconductores. Contar con un espacio certificado permite a grupos de investigación y empresas locales desarrollar y probar componentes sin enviarlos a la Península o al extranjero.

Dos de las actuaciones miran al mar y las ejecuta la Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN). Harshlab Offshore recibe 592.800 euros: es un banco de ensayos en mar abierto para probar materiales, estructuras y tecnologías en condiciones reales de oleaje, salitre y corrosión. Otros 443.040 euros van a una infraestructura dual autónoma de observación oceánica, capaz de recoger datos del medio marino sin presencia humana constante. Para quien desarrolla eólica flotante o sensores marinos, un lugar donde ensayar frente a Gran Canaria vale más que cualquier simulación.

El tercer proyecto toca de lleno la economía de las islas. El ITC desarrollará TOURISM2FUEL, una plataforma para convertir en biocombustibles los residuos procedentes del turismo, con 511.338,68 euros. La idea es fácil de contar y difícil de ejecutar: coger lo que tiran hoteles y restaurantes y sacar de ahí combustible renovable. Si funcionará, y a qué coste, está por ver.

Los dos proyectos del CSIC son más de ciencia básica. CALIMA, con 553.440 euros, incorpora citometría avanzada de clasificación, una técnica para analizar y separar distintos tipos de células. Y 363.807,48 euros más financian una plataforma de proteómica de alto rendimiento asociada a espectrometría de masas de alta resolución.

«Detrás de cada una de estas infraestructuras hay nuevas posibilidades para investigar problemas y oportunidades que afectan directamente a Canarias», dijo Machín. Lo más concreto de su intervención tiene que ver con la competencia. Sin equipamiento avanzado, a los investigadores canarios les cuesta entrar en los grandes proyectos internacionales, que exigen laboratorios a la altura.

Hay otra cifra que conviene tener presente. Dentro del mismo Programa de Actuaciones 2026 de la ACIISI, el Gobierno destina 11,5 millones de euros al talento: contratos predoctorales con la ULL y la ULPGC, el programa Diginnova para incorporar jóvenes cualificados a empresas y ayudas para contratar personal de I+D+i. Las máquinas sirven de poco sin alguien que sepa usarlas, y las islas llevan años perdiendo titulados hacia la Península y Europa.

Tres millones no convierten un archipiélago en un polo tecnológico. Pero una sala blanca certificada en Las Palmas, un laboratorio flotante frente a la costa y una planta experimental que trabaja con residuos hoteleros son herramientas concretas. Dentro de un par de años se podrá comprobar quién las usa y para qué.