Canarias: contaminación de aguas por alcantarillado obsoleto

Scritto il 29/01/2026
da Redacción

Las aguas cristalinas de Canarias, símbolo del turismo internacional del archipiélago, afrontan una amenaza creciente: la contaminación causada por infraestructuras de saneamiento obsoletas e insuficientes. Según las denuncias de organizaciones ecologistas locales, numerosas zonas costeras del archipiélago sufren vertidos no adecuadamente depurados, particularmente en las áreas de alta presión turística.

El problema no es nuevo, pero el crecimiento demográfico y la intensificación de los flujos turísticos han agravado una situación ya crítica. Las redes de alcantarillado de muchas localidades costeras se remontan a hace décadas y no fueron diseñadas para gestionar el volumen actual de aguas residuales. Durante los períodos de mayor afluencia turística, las plantas depuradoras resultan a menudo sobrecargadas, con los consiguientes vertidos al mar que ponen en riesgo tanto el medio ambiente como la salud de los bañistas.

Las organizaciones cívicas y ecologistas han presentado una serie de peticiones urgentes a las autoridades. En primer lugar, solicitan un sistema de avisos públicos oportunos cuando los parámetros de balneabilidad superen los límites de seguridad, con cartelería clara en las playas afectadas. Con demasiada frecuencia, sostienen los activistas, los ciudadanos y turistas no son informados adecuadamente de los riesgos, continuando bañándose en aguas potencialmente peligrosas.

Igualmente importante es la petición de cierre temporal de las zonas de baño cuando los niveles de contaminación representen un riesgo sanitario concreto, como por otra parte prevé la normativa europea. Pero la solución más estructural pasa por un plan extraordinario de inversiones para la modernización de las redes de saneamiento y de las plantas depuradoras, con particular atención a las zonas turísticas que generan los mayores volúmenes de aguas residuales.

La cuestión va mucho más allá del aspecto puramente medioambiental, tocando directamente la salud pública y la economía local. La exposición a aguas contaminadas puede causar infecciones gastrointestinales, cutáneas y respiratorias, tanto en residentes como en turistas. Los datos sanitarios muestran picos de estas patologías precisamente en los períodos de mayor afluencia turística, cuando la presión sobre las infraestructuras es máxima.

Desde el punto de vista económico, la contaminación de las aguas representa una amenaza existencial para el sector turístico, que constituye la principal fuente de ingresos del archipiélago. La reputación de los destinos de playa requiere décadas para construirse, pero puede dañarse rápidamente por episodios de contaminación que, en la era de las redes sociales, se difunden en pocas horas a nivel global.

Italia, según los datos del ISPRA de 2024, presenta el 95% de las aguas de baño clasificadas como excelentes, demostrando que con inversiones adecuadas es posible mantener estándares elevados incluso en presencia de fuerte presión turística. Canarias, aunque perteneciente a España, puede mirar estos ejemplos virtuosos para mejorar su propia gestión de las aguas costeras.

Los expertos coinciden en la necesidad de un enfoque integrado que combine inversiones infraestructurales a largo plazo con un monitoreo constante de la calidad de las aguas. Se necesita además una planificación urbana más sostenible que tenga en cuenta la capacidad de carga del territorio y un programa de educación ambiental dirigido tanto a residentes como a turistas.

Sin intervenciones estructurales, el problema está destinado a agravarse con el aumento previsto de los flujos turísticos en los próximos años. Las previsiones hablan de un crecimiento del turismo en Canarias que podría superar el 20% en el próximo quinquenio, haciendo aún más urgente la adecuación de las infraestructuras. La sostenibilidad ambiental ya no es una opción o un lujo, sino una necesidad absoluta para preservar el patrimonio natural del archipiélago y garantizar su prosperidad futura.