Escanear un código QR en una camiseta o en un smartphone y conocer inmediatamente el origen, los materiales, el impacto ambiental y las modalidades de eliminación ya no es ciencia ficción. Es el Digital Product Passport, una de las herramientas más ambiciosas introducidas por la Unión Europea para transformar el mercado en clave sostenible.
Desde julio de 2024, con la entrada en vigor del Ecodesign for Sustainable Products Regulation, la UE ha sentado las bases para un cambio radical. Antes de 2030, casi todos los productos vendidos en los 27 Estados miembros deberán ir acompañados de un pasaporte digital que cuente todo su ciclo de vida, desde la materia prima hasta el reciclaje final.
El Digital Product Passport es, en esencia, el gemelo digital de un producto físico. Contiene información sobre la procedencia de los materiales, los procesos productivos, la huella de carbono, la durabilidad, la reparabilidad, la reciclabilidad y las certificaciones. El acceso se realiza mediante tecnologías simples como códigos QR o NFC, pensadas para ser utilizables por cualquiera con un smartphone.
El objetivo es doble. Por un lado, dar a los consumidores el poder de tomar decisiones informadas; por otro, obligar a las empresas a una transparencia real, reduciendo drásticamente el greenwashing. El proceso de implementación es gradual. En 2026, el DPP será obligatorio para baterías industriales y vehículos eléctricos, mientras que en 2027 le tocará al textil, al hierro y al acero. Entre 2028 y 2030, la obligación se extenderá a la electrónica, los muebles, los neumáticos y a casi todos los productos de alto impacto ambiental.
Desde el punto de vista técnico, los DPP se basan en identificadores únicos y sistemas de recopilación de datos a lo largo de toda la cadena de suministro. Muchas implementaciones utilizan blockchain para garantizar la seguridad, la inmutabilidad y la trazabilidad de la información. El acceso a los datos es estratificado: los consumidores ven lo que es relevante para las decisiones de compra, mientras que las autoridades y los recicladores pueden acceder a información más detallada.
Los beneficios son significativos. Para los consumidores significa el fin de las etiquetas vagas y el derecho concreto a la reparación. Para las empresas virtuosas, una ventaja competitiva y una cadena de suministro más eficiente. Para el medio ambiente, mayor durabilidad de los productos y un aumento estimado del 20% en la eficiencia del reciclaje.
Las dificultades no faltan. Costos, complejidad técnica y gestión de las cadenas de suministro globales representan desafíos importantes, especialmente para las PYME. Sin embargo, están surgiendo soluciones "DPP-as-a-service" que permiten externalizar el cumplimiento normativo, reduciendo las barreras de entrada.
Antes de 2030, los pasaportes digitales habilitarán nuevos modelos de negocio, mercados de segunda mano más transparentes y plataformas de comparación basadas en métricas de sostenibilidad. La transparencia, en el comercio europeo, ya no será una opción sino un estándar.
Fuentes
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Comisión Europea – ecodesign-products.europa.eu
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Aura Blockchain Consortium
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Circularise – DPP implementation platform

