Febrero se confirma como el mes dorado para el deporte internacional en Canarias, transformando el archipiélago en un escenario natural para atletas de todo el mundo que buscan clima templado, paisajes espectaculares y desafíos de nivel mundial. Mientras la Europa continental sigue atrapada en las garras del invierno, las islas ofrecen temperaturas primaverales y condiciones ideales para entrenar y competir.
El evento principal es sin duda la Transgrancanaria, que este año se prepara para acoger a miles de corredores de trail procedentes de más de sesenta países. La carrera, que atraviesa Gran Canaria de costa a costa, está considerada una de las competiciones de ultra-trail más prestigiosas del mundo, una de esas que todo aficionado sueña con completar al menos una vez en la vida. Con recorridos que varían desde los cuarenta hasta los ciento veinticinco kilómetros, el evento ofrece desafíos para todos los niveles, atravesando paisajes volcánicos impresionantes, pinares perfumados y senderos costeros con vistas al mar.
Los participantes afrontan desniveles extremos que pueden superar los siete mil metros de ascenso acumulado en las distancias más largas, poniendo a prueba no solo la resistencia física sino también la capacidad mental de gestionar la fatiga y el dolor. Las imágenes de los atletas corriendo al amanecer entre los picos volcánicos o atravesando bosques de pinos canarios dan la vuelta al mundo en las redes sociales, transformando la carrera en una formidable herramienta de promoción turística para la isla.
La Transgrancanaria tiene un impacto económico significativo que va mucho más allá de las inscripciones de los atletas. Además de los corredores, llegan a la isla miles de acompañantes y aficionados, familias y amigos que transforman la semana de la carrera en unas vacaciones activas. Hoteles, restaurantes, tiendas de equipamiento deportivo y servicios turísticos registran el completo en un período que tradicionalmente sería de temporada baja, demostrando cómo el deporte puede desestacionalizar los flujos turísticos.
Las condiciones invernales del Atlántico hacen de Canarias un destino privilegiado también para el surf profesional. Febrero acoge diversas competiciones internacionales, con olas que pueden alcanzar alturas considerables, atrayendo a surfistas profesionales y fotógrafos de todo el mundo. Las playas de Fuerteventura y Lanzarote, en particular, ofrecen spots de nivel mundial con rompientes potentes y constantes. Los vientos alisios que soplan sobre el archipiélago favorecen también el windsurf y el kitesurf, disciplinas en las que Canarias cuenta con algunos de los campeones mundiales más laureados.
Las competiciones de estos deportes acuáticos representan no solo eventos deportivos sino verdaderos espectáculos que atraen público y medios internacionales. Ver a un profesional cabalgar una ola de seis metros o ejecutar evoluciones acrobáticas suspendido entre cielo y mar es un espectáculo que deja huella, y que contribuye a consolidar la imagen de Canarias como paraíso de los deportes de acción.
Febrero es también el mes punta para las concentraciones pretemporada de equipos ciclistas profesionales europeos. Carreteras con poco tráfico, desniveles exigentes que permiten trabajar la potencia aeróbica y temperaturas templadas que permiten acumular kilómetros sin el riesgo de frío y hielo hacen de Canarias la elección preferida de muchos equipos. Tenerife, con el Teide que ofrece puertos legendarios capaces de poner en dificultades incluso a los mejores escaladores profesionales, y Gran Canaria, con sus carreteras serpenteantes entre montañas y costas, son las ubicaciones más codiciadas.
Muchos equipos del World Tour eligen el archipiélago para testear la forma de sus corredores y afinar las estrategias antes de las grandes clásicas primaverales. No es raro encontrar por las carreteras de la isla grupos de ciclistas en uniforme profesional que acumulan entrenamientos de cuatro o cinco horas, seguidos por los coches de los equipos. Esta presencia ha contribuido a desarrollar una cultura ciclista local, con cada vez más residentes que se acercan a este deporte inspirados por los profesionales.
También el triatlón encuentra en Canarias condiciones óptimas para entrenamientos intensivos. Natación en mar abierto con agua a temperatura aceptable incluso en invierno, ciclismo en recorridos variados que simulan cualquier tipo de trazado que se pueda encontrar en competición, y carrera a pie por senderos y carreteras costeras permiten a los atletas trabajar en los tres segmentos de la disciplina. Muchos triatletas profesionales eligen pasar aquí semanas enteras de preparación para las carreras Ironman, encontrando en las islas un ambiente ideal para concentrarse exclusivamente en el entrenamiento.
El éxito de los eventos deportivos conlleva responsabilidades importantes que los organizadores están aprendiendo a gestionar. El aumento de participantes requiere infraestructuras adecuadas, con senderos bien mantenidos, señalización clara y puntos de avituallamiento organizados de forma que minimicen el impacto ambiental. No se puede permitir que miles de atletas atraviesen territorios frágiles dejando tras de sí residuos o dañando la vegetación.
Los organizadores colaboran cada vez más estrechamente con las autoridades de los parques naturales para garantizar que las competiciones no dañen ecosistemas frágiles, en algunos casos limitando el número de participantes precisamente para proteger el medio ambiente. La presencia de miles de atletas comprometidos en actividades extremas requiere también una cobertura médica capilar, con ambulancias y personal sanitario desplegado a lo largo de los recorridos, preparado para intervenir en caso de lesiones o emergencias médicas.
La sostenibilidad ambiental se ha convertido en una prioridad, con el uso creciente de materiales biodegradables, la eliminación del plástico de un solo uso, sistemas de recogida selectiva a lo largo de los recorridos y programas de sensibilización dirigidos a los participantes. Muchos eventos han adoptado políticas de compensación de carbono, compensando las emisiones generadas por los desplazamientos de los atletas mediante proyectos de reforestación o energía renovable.
Según estudios del sector turístico, los eventos deportivos de febrero generan un impacto económico de decenas de millones de euros, distribuidos por todo el archipiélago. A diferencia del turismo de playa tradicional, el deportivo presenta características particularmente interesantes para el desarrollo sostenible del territorio. Desestacionaliza los flujos turísticos, trayendo visitantes en períodos que de otro modo serían tranquilos. Atrae visitantes con alta capacidad de gasto, dispuestos a invertir en equipamiento, servicios y experiencias de calidad. Promueve zonas interiores y menos conocidas de las islas, distribuyendo los beneficios económicos más allá de las habituales localidades costeras. Favorece una imagen de destino activo y dinámico, atractiva para un target de turistas jóvenes y en buena forma física.
Canarias demuestra cómo deporte, turismo y medio ambiente pueden convivir si se gestionan con inteligencia y visión de futuro. El éxito de febrero confirma el archipiélago como laboratorio de turismo deportivo sostenible, un modelo que otros destinos en el mundo intentan estudiar y replicar. El desafío para el futuro será mantener este delicado equilibrio frente a una demanda creciente, garantizando que la pasión por el deporte contribuya a la conservación y no al deterioro del patrimonio natural que hace únicas estas islas atlánticas.

