Un viejo estadio, una nueva vida
En el corazón de Playa de Las Américas, en el municipio de Arona, en el sur de Tenerife, se alza un estadio que no deja de sorprender. El Estadio Olímpico Antonio Domínguez Alfonso, inaugurado el 7 de septiembre de 1969, es históricamente la casa del CD Marino, equipo que milita en la Tercera División RFEF. Pero desde hace años su vida va mucho más allá de los partidos de fútbol local.
Con una capacidad de 7.500 asientos para eventos deportivos y hasta 27.000 para conciertos y manifestaciones, el estadio municipal se ha consolidado como uno de los principales polivalentes del sur de Tenerife. Su pista de tartan y el campo sintético, instalado en 2001, lo convierten en una estructura versátil y funcional para una amplia gama de actividades.
Un punto de referencia para los atletas profesionales
El estadio ha conquistado la reputación de ser una de las mejores estructuras de entrenamiento de España en la disciplina del atletismo ligero, especialmente durante los meses de invierno. Cuando en el resto de Europa las condiciones meteorológicas limitan los entrenamientos al aire libre, Tenerife –con sus temperaturas mildas y sus más de 2.900 horas de sol anuales– ofrece condiciones ideales.
Un nombre célebre asociado a esta estructura es el del velocista Marcell Jacobs, campeón olímpico en los 100 metros en los Juegos de Tokio 2021. Jacobs ha realizado parte de su preparación precisamente en Tenerife, elogiando las condiciones del complejo y el clima de la isla como factores determinantes de su preparación. El estadio dispone también de gimnasio, sala de fisioterapia y áreas de recuperación que satisfacen los estándares de los atletas de élite.
El estadio fue renovado en 2019 y hoy atrae a equipos de atletismo, triatlón y fútbol para los campamentos de invierno, posicionándose como centro de excelencia deportiva en Canarias.
El modelo "híbrido": deporte, cultura y comunidad
La estrategia que gira en torno al estadio refleja una tendencia creciente en Canarias: valorizar las infraestructuras existentes, sin construir nuevos complejos invasivos, para atraer turismo deportivo y cultural. Los eventos que se celebran en el estadio incluyen manifestaciones de atletismo ligero, torneos amatoriales y escolares, conciertos e iniciativas que combinan deporte y turismo.
Esta lógica encaja perfectamente en el debate que involucra a las islas en 2025: cómo diversificar el turismo más allá del modelo sol-playa. El turismo deportivo, según los datos presentados en la ExpoDeca 2025 –la feria del deporte físico de Canarias– es reconocido por las autoridades regionales como un eje fundamental para la desestacionalización y para crear un impacto económico más distribuido: restauración, alojamientos, transportes y servicios locales.
Por qué importa para el territorio
En un contexto insular donde el espacio es limitado y los recursos públicos deben gestionarse con cuidado, el estadio de Arona representa un ejemplo concreto de cómo un complejo tradicional puede evolucionar y servir a necesidades sociales y económicas que van más allá de su función original. La implicación de la comunidad local, el impacto económico distribuido y la posibilidad de atraer turistas durante todo el año lo convierten en un caso de estudio de adaptación inteligente.

