Almendros en flor en Gran Canaria: por qué visitar Tejeda en febrero

Scritto il 05/02/2026
da Caterina Chiarelli

Una cita con la primavera y la tradición

Habitualmente entre finales de enero y principios de febrero, el pintoresco pueblo de montaña de Tejeda, en el corazón de Gran Canaria, se prepara para vivir uno de los eventos más auténticos y sugestivos del archipiélago: la 53ª edición de la Fiesta del Almendro en Flor. Reconocida como "Fiesta de Interés Turístico de Canarias", esta celebración transforma el pueblo en un escenario viviente donde tradición, naturaleza y cultura canaria se funden en una experiencia inolvidable.

Cuando los almendros comienzan a florecer entre enero y febrero, el paisaje volcánico de Tejeda se tiñe de delicadas tonalidades blancas y rosas. Es un fenómeno natural que anuncia la llegada de una primavera precoz y que desde hace más de medio siglo se celebra con una fiesta que es mucho más que un evento turístico: es un rito de paso, un momento de agregación comunitaria y un tributo a la naturaleza y a las raíces culturales de la isla.

Tejeda: un pueblo entre cielo y tierra

Para comprender plenamente la magia de esta fiesta, hay que conocer primero Tejeda. Situado a más de 1.000 metros de altitud, rodeado por las Montañas Sagradas de Gran Canaria declaradas Patrimonio Mundial de la UNESCO y dominado por el icónico Roque Nublo, Tejeda fue el primer pueblo de las Islas Canarias en adherirse a la prestigiosa "Asociación de los Pueblos Más Bonitos de España".

Sus casas blancas de paredes inmaculadas, los tejados de tejas rojas, las calles adoquinadas y los pequeños jardines rebosantes de flores crean una atmósfera fuera del tiempo. El contraste entre la arquitectura tradicional y el paisaje montañoso volcánico regala rincones de belleza rara, que durante la floración de los almendros alcanzan el culmen de su sugestión.

Tejeda no es un pueblo creado para los turistas, sino una comunidad viva que mantiene intactas sus tradiciones. Caminar por sus calles significa sumergirse en la auténtica cultura rural canaria, donde el ritmo de la vida está marcado por las estaciones y los ciclos de la naturaleza.

La historia de la fiesta: más de 50 años de tradición

La Fiesta del Almendro en Flor nace en 1970 por iniciativa de un grupo de jóvenes del pueblo que querían conservar y difundir aspectos de la cultura y las tradiciones locales. Desde entonces, la manifestación nunca ha dejado de ser un momento central en la vida del pueblo y una cita esperada por toda la isla.

Lo que hace esta fiesta tan especial es precisamente su autenticidad. No es un espectáculo construido ad hoc para los visitantes, sino una tradición viva que une a la comunidad local. Los turistas y visitantes son acogidos no como espectadores externos, sino como participantes de una celebración compartida, invitados de una fiesta que pertenece ante todo a los habitantes de Tejeda.

La historia de los almendros en Tejeda hunde sus raíces en el siglo XIX, cuando, tras la confiscación de las tierras del clero, se favoreció el incremento de los cultivos. Los almendros se convirtieron rápidamente en uno de los cultivos más importantes de la economía local, junto con patatas, cereales y legumbres. Las familias que poseían almendros tenían la tradición de preparar dulces con las almendras recolectadas: el famoso mazapán, obtenido cociendo y triturando las almendras para luego mezclarlas con azúcar, se llevaba a cocer al horno de la pastelería del pueblo.

El programa de la fiesta: tres días de inmersión cultural

La fiesta se desarrolla durante tres días, cada uno con sus características peculiares. Se abre con la lectura del discurso inaugural y la entrega del prestigioso "Almendro de Plata", un reconocimiento que celebra personalidades que se han distinguido en la promoción de la cultura y las tradiciones canarias.

El sábado está dedicado al "Día del Turista", una jornada en la que todos los visitantes están invitados a descubrir el pueblo, comprar productos de artesanía local y admirar la belleza de los almendros en flor. Es un momento de apertura y compartir, donde los habitantes de Tejeda hacen de guías informales, contando historias y tradiciones ligadas a su territorio.

El domingo, conocido como "Domingo de la Fiesta", es el culmen de la celebración. Desde las primeras horas de la mañana, el pueblo se llena de puestos con productos artesanales y gastronómicos. Las especialidades culinarias canarias son protagonistas: las famosas "papas arrugadas" (patatas nuevas hervidas con sal marina), sardinas fritas crujientes, el "frangollo" (un dulce de cuchara a base de harina de millo, leche, canela y pasas) y naturalmente todos los dulces a base de almendras, desde el mazapán al "bienmesabe" (una crema dulce de almendras y azúcar), de los "polvorones" a las almendras rellenas.

A lo largo de las calles principales se alternan actuaciones de grupos de música tradicional canaria, danzas folclóricas con trajes coloridos, demostraciones de deportes autóctonos como la lucha canaria y el "salto del pastor", y antiguos oficios rurales que se muestran a los visitantes. La atmósfera es la de una fiesta popular genuina, donde la diversión se mezcla con la transmisión de saberes y tradiciones.

Los almendros en flor: un espectáculo natural

El verdadero protagonista de la fiesta es obviamente el almendro en flor. Caminar entre los valles y los barrancos circundantes a Tejeda cuando los árboles están en plena floración es una experiencia casi mística. Los pétalos blancos y rosas contrastan con el rojo y el negro de la tierra volcánica, creando un juego cromático de rara belleza.

El perfume dulce de las flores llena el aire, mientras que al fondo se recortan las imponentes formaciones rocosas del Roque Nublo y del Roque Bentayga, este último rico en sitios arqueológicos aborígenes, entre ellos un "Almogarén", lugar donde los Guanches, antiguos habitantes prehispánicos de la isla, practicaban sus ritos religiosos.

Para los fotógrafos y amantes de la naturaleza, este es un momento irrepetible. Las excursiones guiadas permiten descubrir rincones escondidos donde los almendros crecen espontáneos, creando escenografías naturales impresionantes.

Tejeda más allá de la fiesta: capital del senderismo

Tejeda no es solo la fiesta del almendro. El pueblo es considerado la capital del senderismo en Gran Canaria, con más de 60 senderos bien señalizados de diferente dificultad que atraviesan pinares de pinos canarios, antiguas terrazas cultivadas y paisajes volcánicos únicos.

El recorrido hacia el Roque Nublo, símbolo de la isla, es uno de los más espectaculares y accesibles. Otros senderos conducen a través de la Hoya de la Vieja, donde todavía hoy se pueden ver los restos de antiguos cultivos de almendros, o hacia el Barranco de Los Cernícalos, una garganta profunda rica en vegetación.

El Museo de las Tradiciones, alojado en un edificio de arquitectura tradicional en el centro del pueblo, permite descubrir el estilo de vida rural de Tejeda a lo largo de su historia, con reconstrucciones de ambientes domésticos, aperos agrícolas y objetos de la vida cotidiana.

Una invitación al descubrimiento del alma canaria

La Fiesta del Almendro en Flor no es solo un evento, sino una invitación a descubrir el alma profunda de Gran Canaria, aquella que va más allá de las playas y los resorts turísticos. Es una oportunidad para sumergirse en la auténtica cultura canaria, para saborear los ritmos lentos de la vida de montaña, para degustar sabores genuinos y para vivir la belleza de una naturaleza que, con sus ciclos, continúa sorprendiendo y encantando.

En una época en la que el turismo de masas corre el riesgo de homogeneizar los destinos, Tejeda y su fiesta representan una alternativa preciosa: un turismo sostenible, respetuoso, cultural, que enriquece tanto a los visitantes como a la comunidad que los acoge. Es esta autenticidad, junto con la extraordinaria belleza del paisaje, la que hace de la Fiesta del Almendro en Flor una experiencia inolvidable, capaz de tocar el corazón de quienquiera que participe.