Las Islas Canarias son sinónimo de relax, naturaleza y un tiempo que parece avanzar más despacio. Playas volcánicas, atardeceres sobre el océano, pequeños pueblos donde el ritmo de vida parece olvidado por el resto del mundo. Es precisamente en estos momentos de tranquilidad, cuando bajamos la guardia tomando un café frente al mar o reservando una excursión a última hora, cuando las estafas digitales encuentran su terreno más fértil.
En los últimos días, la Guardia Civil ha difundido nuevas alertas sobre técnicas de fraude cada vez más sofisticadas, que afectan tanto a residentes como a visitantes. Mensajes que imitan a la perfección las comunicaciones de bancos o plataformas de reserva, correos electrónicos sobre supuestos reembolsos de vuelos cancelados, SMS que invitan a verificar urgentemente un pago: todo parece creíble, sobre todo cuando se está de viaje y se utiliza el teléfono de forma distraída, entre una foto y otra.
El fenómeno no es nuevo, pero su evolución preocupa. Los estafadores aprovechan que durante las vacaciones estamos menos atentos, utilizamos redes Wi-Fi públicas en hoteles o bares y tendemos a responder rápidamente a los mensajes sin comprobar su autenticidad. Canarias, con sus millones de turistas cada año, representa un objetivo especialmente atractivo para estas operaciones delictivas.
Las estafas más comunes señaladas por las autoridades siguen esquemas precisos pero eficaces. Los falsos mensajes de hoteles y apartamentos turísticos llegan por correo electrónico o WhatsApp, con enlaces para confirmar la reserva o modificar las fechas. El diseño es cuidado, el logotipo parece auténtico y el tono es profesional. Sin embargo, el enlace conduce a una página clonada donde se solicitan los datos de la tarjeta de crédito. Igualmente frecuentes son los correos que imitan a compañías aéreas o portales de alquiler de coches, a menudo aprovechando retrasos reales de vuelos o incidencias para resultar aún más creíbles.
Una técnica en aumento es la de los códigos QR fraudulentos colocados en aparcamientos, bares o zonas turísticas. El código promete un pago rápido del estacionamiento o el acceso a un menú digital, pero en realidad redirige a sitios maliciosos. Por último, las llamadas o SMS que simulan controles de seguridad bancaria siguen causando víctimas: un operador amable alerta de un movimiento sospechoso y pide confirmar datos, creando una sensación de urgencia que empuja a actuar sin reflexionar.
¿Cómo protegerse sin convertir las vacaciones en un estado de alerta constante? Bastan algunos gestos sencillos pero eficaces. Evitar las redes Wi-Fi públicas para operaciones sensibles como transferencias o compras online es la primera regla. Si es necesario, es mejor utilizar la conexión de datos del móvil. Comprobar siempre con atención el remitente de correos y mensajes: a menudo basta con fijarse en pequeños detalles, como una letra distinta en el dominio o un error gramatical, para descubrir una estafa.
Utilizar solo aplicaciones y sitios oficiales para pagos y reservas es fundamental. Descargar la app de la aerolínea o del hotel directamente desde las tiendas oficiales y evitar enlaces recibidos por correo o SMS. En caso de duda, es mejor una comprobación más que un problema adicional: llamar directamente al banco o al hotel utilizando los números que figuran en los sitios oficiales, no los indicados en el mensaje sospechoso.
Viajar a Canarias sigue siendo una experiencia segura y agradable. Las islas no son más peligrosas que cualquier otro destino turístico europeo. Pero un poco de atención digital permite disfrutar de la estancia con la misma ligereza que el clima, sin que el recuerdo de un atardecer en Maspalomas o una excursión al Teide se vea empañado por una tarjeta clonada o una cuenta vaciada.
Las autoridades canarias recomiendan además denunciar siempre los intentos de estafa, incluso aquellos que no hayan tenido éxito. Cada aviso ayuda a identificar las técnicas utilizadas y a proteger a otros viajeros. Porque Canarias merece ser vivida plenamente, con esa serenidad que solo un archipiélago suspendido entre África y Europa sabe regalar.

