Parapente en Canarias: volar entre océano y volcanes con responsabilidad

Scritto il 09/02/2026
da Redacción

Volar suspendido entre el cielo y el océano, con el viento acariciando las alas y el perfil volcánico deslizándose bajo los pies. El parapente en Canarias es una de las experiencias más emocionantes que se pueden vivir en el archipiélago, una forma de conectar con la naturaleza tan intensa que deja una huella imborrable en la memoria de quien la prueba.

Gracias al clima suave durante todo el año y a los fuertes contrastes paisajísticos, las islas están consideradas un destino de excelencia mundial para este deporte. Desde las laderas de lava de Santiago del Teide en Tenerife, hasta los impresionantes acantilados de Gran Canaria o los cielos limpios y transparentes de La Palma, cada vuelo ofrece perspectivas que transforman por completo la percepción del territorio. Lo que desde tierra resulta familiar se convierte desde el aire en un mosaico de colores y formas que solo las aves y los parapentistas pueden apreciar de verdad.

Las condiciones meteorológicas favorables permiten volar prácticamente durante todo el año. Los vientos alisios, característicos del clima canario, generan corrientes ascendentes estables y previsibles, ideales tanto para vuelos biplaza con instructor como para pilotos experimentados. Los puntos de despegue son numerosos y están bien equipados; muchos ofrecen vistas que abarcan desde el océano Atlántico hasta las cumbres volcánicas, desde plantaciones de plátanos hasta pequeños pueblos aferrados a las laderas.

Sin embargo, en los últimos días un trágico accidente ha vuelto a poner el foco en la importancia fundamental de la seguridad. El parapente, aunque sea un deporte accesible para principiantes a través de vuelos biplaza, sigue siendo una actividad que requiere condiciones meteorológicas adecuadas, instructores cualificados y un respeto absoluto de las normas. No es una atracción de parque temático, sino un deporte aéreo en toda regla, donde la preparación y la prudencia marcan la diferencia entre una experiencia inolvidable y un riesgo real.

Las autoridades locales han recordado que las condiciones meteorológicas pueden cambiar rápidamente, especialmente en un entorno insular donde la interacción entre océano, montaña y viento crea dinámicas complejas. Un cielo aparentemente despejado puede ocultar corrientes repentinas o turbulencias localizadas. Por este motivo, los vuelos son siempre evaluados cuidadosamente por los instructores, y no es raro que se pospongan si las condiciones no son óptimas, aunque esto pueda decepcionar a quienes habían planificado la experiencia.

Para quienes desean vivir la emoción del parapente en Canarias, hay algunas recomendaciones fundamentales. Confiar únicamente en escuelas certificadas e instructores con licencia oficial es el primer paso imprescindible. Canarias cuenta con numerosas escuelas reconocidas a nivel internacional, con profesionales experimentados que conocen perfectamente las características de los distintos lugares de vuelo y las dinámicas meteorológicas locales.

Comprobar siempre las condiciones de viento y mar antes del vuelo es igualmente importante. Aunque esta evaluación corresponde al instructor, es útil que el pasajero también sea consciente de la situación meteorológica. Evitar categóricamente volar en días con avisos meteorológicos, incluso de nivel bajo, es una norma que no admite excepciones. Las alertas se emiten por razones concretas, e ignorarlas significa poner en riesgo la propia seguridad.

Seguir escrupulosamente las indicaciones de las autoridades locales y de los instructores durante todas las fases del vuelo, desde el despegue hasta el aterrizaje, completa el conjunto de comportamientos responsables. Esto incluye colocarse correctamente el equipo de seguridad, mantener la posición indicada durante el vuelo y comunicar cualquier malestar o preocupación.

Al igual que las excursiones entre los almendros en flor de febrero o los paseos al atardecer por Playa de las Canteras, el parapente es también una forma intensa de vivir Canarias. Es un diálogo profundo con la naturaleza, donde el silencio del vuelo solo se rompe por el susurro del viento y el latido del propio corazón. Una experiencia que regala emociones auténticas cuando se afronta con el respeto y la conciencia que merece, permitiendo regresar a casa no solo con fotos espectaculares, sino con la sensación única de haber tocado el cielo con la mano en uno de los rincones más bellos de Europa.