El Instituto Max Planck, la Universidad de Michigan y la Universidad de Cornell han desarrollado enjambres de microrrobots magnéticos de aproximadamente 300 micrómetros capaces de manipular objetos mucho más grandes aprovechando el par fluídico generado por su movimiento coordinado. Los resultados, publicados en Science Advances, abren nuevas perspectivas en la robótica a microescala.
Mediante campos magnéticos externos, los investigadores lograron sincronizar el comportamiento colectivo de los robots, generando vórtices en el fluido circundante capaces de transferir energía mecánica sin contacto directo. En laboratorio se accionaron trenes de engranajes y se rotaron estructuras tridimensionales con una masa superior en más de 45.000 veces a la de un único microrrobot. Este enfoque permite amplificar la fuerza aplicada manteniendo precisión y control programable.
El descubrimiento supera una de las principales limitaciones de la microingeniería: aplicar fuerzas significativas en entornos extremadamente pequeños y delicados. La posibilidad de modular el comportamiento del enjambre convierte al sistema en algo similar a un motor fluídico programable, capaz de operar en contextos donde el contacto directo sería arriesgado o impracticable.
Las aplicaciones potenciales incluyen la fabricación de microcomponentes, la manipulación de muestras biológicas y el transporte dirigido de materiales dentro del cuerpo humano. Esta innovación podría acelerar el desarrollo de tecnologías biomédicas mínimamente invasivas y sistemas productivos a escala microscópica, marcando una nueva fase en la robótica colectiva avanzada.
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