El segundo trimestre de 2026 arranca con los mercados financieros mundiales en pie de guerra. Así lo describe el último análisis semanal de Allianz Global Investors, firmado por el Dr. Hans-Jörg Naumer, director de investigación de mercados de capitales de la gestora: tras un inicio de año relativamente tranquilo, la escalada del conflicto en Oriente Medio ha golpeado a una economía global que ya estaba perdiendo impulso. El resultado es un cóctel de precios energéticos disparados, inflación al alza y crecimiento a la baja que los analistas denominan stagflación.
Para Canarias, este escenario no es una noticia lejana que llega desde las pantallas de las bolsas europeas. Es una amenaza concreta para el motor de su economía: el turismo. Y también para el bolsillo de cada familia que paga la luz, llena el depósito o va al supermercado.
Una economía global que se dobla pero no se rompe... por ahora
El diagnóstico de Allianz Global Investors es matizado pero preocupante. La economía mundial sigue creciendo, pero el camino se ha vuelto más difícil y la vulnerabilidad ante los shocks externos ha aumentado de forma notable. El petróleo, que en un rango de 90 a 110 dólares por barril resultaba manejable, ha superado ya esa banda y se sitúa en niveles significativamente más altos. Si esos precios se mantienen durante un período prolongado, advierten los analistas, las dificultades podrían multiplicarse.
Hay, no obstante, un dato tranquilizador que el informe subraya: la economía mundial es hoy mucho menos dependiente del petróleo que en los años setenta, cuando la primera crisis del crudo desencadenó una recesión devastadora. Alemania, por ejemplo, produce hoy tres veces más riqueza por cada unidad de energía que consume que en 1965. Estados Unidos necesita solo el 40% de la energía que requería entonces para generar la misma cantidad de producción. Esto no elimina el riesgo, pero sí lo amortigua.
El turismo canario en el ojo del huracán
El turismo representa más de un tercio del PIB canario y prácticamente toda su actividad depende del transporte aéreo. La cadena de transmisión del impacto es directa: cuando el petróleo sube, el queroseno —el combustible de los aviones— se encarece, las aerolíneas incrementan sus tarifas y los turistas se lo piensan dos veces antes de reservar un vuelo a las islas.
Pero hay un segundo canal de riesgo igual de relevante: el poder adquisitivo de los turistas. Los principales mercados emisores de visitantes a Canarias —Alemania, Reino Unido, países nórdicos— son también los que el informe de Allianz Global Investors identifica como más expuestos a las presiones inflacionistas derivadas de su alta dependencia energética del exterior. Si la inflación repunta en esos países, las familias tendrán menos margen para gastar en vacaciones, lo que puede traducirse en estancias más cortas, menor gasto por turista o, en el peor caso, en la elección de un destino más barato.
El informe advierte también de que el sentimiento de consumidores y empresas podría deteriorarse si la crisis se prolonga. En un sector como el turismo, donde la confianza y las expectativas juegan un papel crucial en las decisiones de reserva, esa pérdida de confianza puede ser tan dañina como el propio encarecimiento de los vuelos.
Energía cara, vida cara: el impacto en el día a día
Más allá del turismo, la escalada energética afecta directamente al coste de vida en el archipiélago. Canarias no está conectada a la red eléctrica peninsular y genera su electricidad casi en exclusiva con combustibles fósiles. Cada subida del precio del crudo se traslada a la factura de la luz de hogares, hoteles, comercios y pequeñas empresas.
A esto se suma el encarecimiento del transporte marítimo, que afecta a los precios de los productos importados —que en las Canarias representan la gran mayoría de lo que se consume—. La inflación importada, que tanto daño hizo a los hogares canarios entre 2021 y 2023, podría volver a asomar si el conflicto en Oriente Medio se prolonga y los precios energéticos se mantienen elevados.
La geo-economía: un mundo que se fragmenta
El informe de Allianz Global Investors apunta a un cambio estructural de fondo que va más allá del conflicto en Oriente Medio: el mundo avanza hacia lo que los analistas denominan geo-economía, un modelo en el que los instrumentos económicos —aranceles, restricciones comerciales, subvenciones estratégicas— se utilizan cada vez más como armas políticas. Las guerras comerciales, las nuevas barreras arancelarias y la fragmentación de las cadenas de suministro globales son los síntomas de esta nueva realidad.
Para Canarias, esta tendencia tiene implicaciones concretas. Como región ultraperiférica de la Unión Europea, el archipiélago depende de un comercio internacional fluido para abastecerse de bienes esenciales. Un mundo más fragmentado y con más barreras al comercio encarece esas importaciones y complica la logística de un territorio que ya de por sí asume sobrecostes estructurales por su lejanía del continente.
¿Hay alguna buena noticia?
Sí, y conviene no perderla de vista. En primer lugar, el informe señala que los shocks geopolíticos, históricamente, tienden a generar caídas iniciales en los mercados que luego se estabilizan en pocos meses, siempre que no desemboquen en una recesión generalizada. La clave estará en la evolución del precio del petróleo y en si el conflicto se extiende o se contiene.
En segundo lugar, el aumento del gasto público en defensa e infraestructuras que están acometiendo los gobiernos europeos —incluido el alemán, principal mercado emisor de Canarias— genera actividad económica y empleo que podría sostener la demanda de consumo, incluido el gasto en turismo. Una Europa que invierte más en sí misma puede ser, paradójicamente, una buena noticia para los destinos turísticos del continente.
Por último, los analistas de Allianz apuntan que la inteligencia artificial y la electrificación seguirán siendo motores de crecimiento estructural independientemente de las turbulencias geopolíticas. Para Canarias, esto abre una ventana de oportunidad en la atracción de inversiones en energías renovables y en el posicionamiento como hub tecnológico atlántico, una estrategia que el Gobierno regional lleva tiempo impulsando.
Mantener el rumbo sin bajar la guardia
El título del informe de Allianz Global Investors, "Mantener el rumbo", resume bien el mensaje de fondo: no entrar en pánico, pero tampoco ignorar las señales de alerta. Los mercados se mueven entre la resiliencia y los vientos contrarios, y la clave para navegar este período es la flexibilidad y la información.
Para Canarias, ese consejo tiene una traducción muy práctica: diversificar la economía para depender menos de un único sector, avanzar en la autosuficiencia energética a través de las renovables, y seguir de cerca la evolución de los mercados emisores de turistas. En tiempos de incertidumbre global, las islas que mejor se preparen serán las que menos sufran cuando lleguen los golpes.

